Zombis contra niños

Juana Samanes
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Zombis contra niños

Desde que el director Jacques Tourneur estrenase en 1943 la mítica Yo anduve con un zombi, las historias de los muertos vivientes han estado presentes en la Historia de cine. Curiosamente, si durante décadas se encuadraban en suspense terror, en los últimos años se han estrenado otras que jugaban en otro terreno: el del humor. Recientemente, todos nos hemos reído con Memorias de un zombi adolescente o las dos incursiones de Zombieland y, en esa misma línea, también se encuentra la divertida Little monsters.
El irresponsable e inmaduro Dave ha decidido superar su reciente ruptura sentimental dedicando más tiempo a su único sobrino, sobre todo cuando descubre que su profesora de guardería es miss Caroline, una bella y encantadora joven. Para poder acercarse más a ella, él les acompaña a una excursión escolar a una granja llena de pasatiempos para niños. Todo parece normal hasta que en ese lugar se desata una auténtica invasión zombi. 
El germen de esta historia se le ocurrió al escritor y director Abe Forsythe cuando, en 2016, asistió a una excursión escolar con su hijo de cinco años, Spike, y los 24 compañeros de clase y su maestra. 
Fue entonces cuando descubrió la importante labor que hacen los educadores de las guarderías, pero cuando todos montaron en un gran tractor y en el camino encontraron una obstrucción, una idea surgió en la cabeza de Forsythe: «¿Y si lo que el conductor encuentra más adelante en el camino es un zombi?» A partir de aquí diseñó una historia desternillante. 
Los giros inesperados y la mezcla de géneros, donde siempre sale triunfante la comedia, convierten a Little monsters en una película deliciosa, donde las intervenciones de los niños, con reacciones bastante auténticas, provocan carcajadas. Que la elegida para este papel fuera la actriz Lupita Nyong'o fue decisivo. Ganadora de un Oscar por su papel en 12 años de esclavitud, en esta película está mucho mejor metiéndose en la piel de un personaje donde puede demostrar diferentes registros interpretativos. A ella, que venía de hacer películas grandes en cuanto a presupuesto, no le importó involucrarse en un filme independiente como éste porque le encantó el papel: «No reconozco en Little monsters algo que haya visto antes, y por eso me encanta tanto. Espero que el público lo adore tanto como yo, porque es un viaje divertido, absurdo, pero lleno de corazón».
En el fondo de esta propuesta se mantiene una idea: la de resguardar a los niños el mayor tiempo posible de lo desagradable que hay en la existencia humana.