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La sequía merma la producción de lavanda en la Alcarria

Redacción
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El rendimiento ha caído un 45-50% y los agricultores tienen que vender en pérdidas debido al incremento de los costes de producción

Juanjo de Lope Nuevo, CEO Alcarria Flora, en sus campos de lavanda. - Foto: Javier Pozo

El equipo de Alcarria Flora ha dado por finalizada la campaña de recogida y destilado de las lavandas en La Alcarria tras recolectar más de 900 hectáreas de distintas variedades de lavanda y lavandín. La cosecha este año ha sido muy corta debido a la falta de lluvias en los últimos meses, lo que ha hecho que el rendimiento se haya reducido en un 45-50%. Según explicaba el Director de Producción de Alcarria Flora, Rubén de Lope "la materia vegetal se ha reducido prácticamente a la mitad, así como el aceite esencial obtenido". A eso se une el estrés hídrico que han sufrido las plantas como consecuencia de la sequía, lo que augura un mal futuro para las plantas: "si no llueve en los próximos días las plantas de 6 o 7 años se van a ver muy mermadas y eso va a afectar a la cosecha del año que viene, que si no lo remedia la lluvia será también muy corta".

Desde el punto de vista económico, Rubén de Lope asegura que los precios no se han recuperado después de la pandemia y espera que poco a poco se regularicen y sean más beneficiosos para el agricultor. En ese sentido, el CEO de la Alcarria Flora, Juanjo de Lope, afirma que este año los costes de producción han sido tan altos "que por primera vez los inputs de producción superan a lo que pagan por el kilo del aceite esencial en el mercado".

En otro orden de cosas, el sector se encuentra amenazado por el Pacto Verde de la UE, que podría calificar algunos aceites esenciales, entre ellos el de lavanda, como productos químicos, lo que acabaría con el negocio de las aromáticas en Europa. Las distintas administraciones se han puesto de lado del sector, de la mano de la Asociación Interprofesional de Plantas Aromáticas (ANIPAM), reivindicando que se revise este punto de la reglamentación europea y no se perjudique a un sector que solo en Guadalajara da trabajo a cerca de 1.000 personas.

Una vez termina la cosecha, Alcarria Flora cuida sus campos para que lleguen en las mejores condiciones a la cosecha de 2023. Para ello, aprovecha toda la materia vegetal sobrante de la destilación, dejándola que fermente y usándola para abonar la tierra. Según explica Rubén de Lope, este proceso "aporta materia orgánica al suelo calcáreo de La Alcarria y hace de nuestros cultivos un proceso circular y sostenible que no genera residuos al medio ambiente".