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La crisis bancaria afecta gravemente a media provincia

R. Chávarri
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Bancos y cajas han cerrado más de medio centenar de oficinas desde 2015. «Te deja un vacío de gestión», explica el alcalde de Picón, el municipo más poblado sin oficina

La crisis bancaria afecta gravemente a media provincia

El tablero de los movimientos de fusiones y absorciones que sobrevuela el sistema bancario en los últimos años deja a más de la mitad de los pueblos y ciudades de Ciudad Real directamente, sin acceso a una oficina a pie de calle o con la presencia de una sola entidad en el término municipal, esto es, sin competencia.

El Banco de España es el que pone cifras a la realidad del sistema bancario en la provincia. A fecha del pasado mes de junio, Ciudad Real tenía operativas 334 oficinas. Un año antes eran 343, hace dos, 363 y en 2015, más de 400 las que abrían cada día. El regulador bancario contabiliza en su base de datos casi una decena de municipios en los que no hay presencia de bancos y 46 más donde una entidad está en situación de monopolio en un municipio.

Entre los pueblos donde no hay oficinas, Picón, con casi 700 habitantes. «Aquí se perdió hace unos cuatro años» la última oficina. Su alcalde, Rafael Rodríguez, explica a La Tribuna que la marcha de Liberbank dejó un «vacío de gestión» entre los habitantes. El suyo es el pueblo más grande de Ciudad Real donde no hay presencia física de un banco en la provincia «y eso es un problema muy serio, sobre todo para los mayores». En esta localidad, casi el 30% de sus vecinos superan los 60 años «y muchos quieren esa atención que se les da en ventanilla, para mirar sus pensiones, actualizar la cartilla…». Según el alcalde, «es un problema serio, porque la modernidad está muy bien, pero mucha gente no tiene la capacidad de adaptarse a esos nuevos tiempos de oficinas virtuales». La solución, acudir a Ciudad Real, unos 20 minutos de viaje, «aunque tampoco hay un autobús diario y al final son los hijos los que hacen de oficina bancaria», apunta Rodríguez. «Todos buscan la rentabilidad y los más pequeños, en ese proceso, salimos perdiendo».

El polo contrario es el de Villanueva de San Carlos. «Empadronados hay algo más de 300 personas, pero que vivan realmente aquí somos unos 160», afirma Carmen López, la alcaldesa de uno de los pueblos más pequeños de la provincia con oficina bancaria. «Está Globalcaja y abre un día a la semana. Antes de la pandemia eran dos, pero nos quitaron un día, aunque nos han puesto un cajero automático», comenta. La pervivencia de esa oficina es «vital» para su pueblo: «Si la cerrasen, sería mortal. Aquí hay movimiento, hay una empresa de cereales, tiendas, gasolinera, farmacia, el Ayuntamiento…», justifica la alcaldesa para defender la presencia de la entidad financiera en su localidad. Si no, tendrían que viajar a Calzada o Puertollano, con 20 minutos de viaje de ida y otros tantos de vuelta.

La reciente fusión Unicaja-Liberbank puede incrementar esa sensación de 'desierto' bancario que también se vive en la capital. De las 58 oficinas que estaban abiertas en 2015 se pasó a 37 el pasado año. En la provincia ya solo quedan 14 entidades con oficina física. En 2015 eran una veintena. Por el camino se han quedado Deutsche Bank, el Popular o Bankia. La entidad más presente en la provincia es Globalcaja, con más de un centenar de oficinas. CaixaBank, tras la absorción de Bankia, suma 73; Eurocaja, 30; BBVA tiene 25, Santander, 13; Sabadell y Cajamar, 4; Bankinter, 3, y Bancofar, Ibercaja,  Kutxabank y Renta 4 tienen una, a la espera de saber cómo afectará la fusión de Liberbank, que en junio tenía 27 oficinas y Unicaja, que hace medio año tenía 42 sucursales.