El trasvase, a toda máquina

C.S.Rubio
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De momento, el agua está siendo almacenada en los pantanos vinculados al trasvase, como el de Alarcón. La Confederación del Segura está realizando un arreglo exprés de los canales del prostrasvase.

La Confederacion del Segura ya está trabajando en el arreglo de la infraestructura ‘postrasvase’, dañada por la gota fría. - Foto: CHS

El Tajo-Segura trabaja estos días a pleno rendimiento. Desde los pantanos de cabecera del Tajo, Entrepeñas y Buendía, se está sacando agua a un ritmo de hasta 23 litros por segundo. ¿El motivo? Desalojar los 22,6 hectómetros cúbicos aún pendientes de trasvasar (6,5 de agosto y 16,1 de septiembre) antes de que llegue el día 30, último del año hidrológico en curso y, por tanto, fecha en la que se pone a cero el contador de la ‘reserva’ del Levante en los ya citados embalses de Entrepeñas y Buendía.
Una circunstancia que llama especialmente la atención vista la situación en la que se encuentra hoy este área de la costa Mediterránea, donde parte de la infraestructura del trasvase se ha llegado a desbordar, y al hecho de que la inmensa mayoría del agua que está saliendo del Tajo está destinada a regadíos.
De momento, este agua del Tajo se está quedando por el camino, en pantanos como el de Alarcón, esperando a que los canales del trasvase y de postrasvase, dañados por la lluvia, vuelvan a funcionar.
Y no tardarán mucho en hacerlo. La Confederación Hidrológica del Segura (CHS) ya trabaja en la reparación de estos canales, «con la prioridad de garantizar el suministro para abastecimiento de la población», según explica. Es más, «mientras se repone completamente, se trabaja en garantizar un caudal mínimo» en ellos.
Está claro que el Levante no está dispuesto a perdonar una gota de agua al Tajo, a pesar de que sus embalses de cabecera siguen perdiendo agua semana tras semana (5,8 hectómetros cúbicos menos en los últimos siete días), frente a los del Segura, que han duplicado su volumen.
Es más, esta semana la CHS ha lanzado el mensaje de que «es fundamental recurrir a los caudales del acueducto del Tajo-Seugura», ante los destrozos que ha provocado la gota fría en una desaladora y una potabilizadora de la Mancomunidad de Canales del Taibilla. Según argumenta esta institución, esta circunstancia «compromete su capacidad de producción de agua potable para 2,5 millones de habitantes».
Desde el Ministerio de Transición Ecológica se da la callada por respuesta ante la pregunta de este medio sobre sus intenciones sobre qué hacer con este agua.
Los que sí hablan son los municipios ribereños de Entrepeñas y Buendía, hartos de este «sinsentido». Como apunta su presidente, Francisco Pérez Torrecilla, «estamos mandando agua a zonas donde los embalses se han recargado notablemente, mientras que Entrepeñas y Buendía siguen bajando».
En este punto, Pérez Torrecilla no duda en apuntar como culpables de esta situación a la Comisión de Explotación del Tajo-Segura y al propio Ministerio de Transición Ecológica. Y es que, como explica, la primera ha hecho caso omiso de las advertencias que le hicimos los Municipios Ribereños en la reunión del pasado día 10, donde insistimos «en que las necesidades de agua en el Tajo eran mayores que en el Segura, donde estaba lloviendo más». A su juicio, esta comisión es «una comisión política disfrazada de técnica y, por tanto, sus decisiones solo se pueden calificar de políticas».
En cuanto al Ministerio, los ribereños de Entrepeñas y Buendía le recriminan que siga firmando trasvases que podría parar, al estar los pantanos de cabecera en ‘nivel 3’ de alerta por sequía. Es decir, no hay derivaciones ‘automáticas’ como cuando hay más agua en el Tajo, cualquier derivación al Segura debe de llevar el visto bueno de la Secretaria de Estado de Medio Ambiente.
Como advierte Pérez-Torrecilla, los pantanos de la cabecera del Tajo está «al borde de la quiebra», a punto de llegar a la barrera de los 400 hectómetros cúbicos. Por eso solicitamos a primeros de mes «el trasvase cero», «la cuenca del Tajo necesita recuperar la normalidad».
 No obstante, preguntado por la situación de la Mancomunidad de los Canales del Taibilla, donde el abastecimiento humano podría estar en riesgo, los municipios ribereños insisten en que «nunca nos negaríamos a un trasvase para consumo humano, pero lo que no vamos a aceptar son los trasvases para generar riqueza en otras comarcas a costa de la riqueza de la nuestra». O lo que es lo mismo, los trasvases para regadío. «Es un sinsentido que en Tajo no se pueda regar y que su agua se vaya a los regadíos de otras zonas».