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La violencia vicaria, la más cruel de todas

M. E.
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28 menores de la provincia están en riesgo de sufrir algún tipo de daño por parte del agresor, para causar así mayor dolor a sus madres

Asistentes a la charla sobre violencia vicaria impartida por la psicóloga Marta Abad. - Foto: Rueda Villaverde

Hay varios tipos de violencia de género, unos más visibles que otros, pero todos condenables. Violencia física, sexual, moral, social e incluso laboral. Pero la más extrema de todas, la que consigue provocar el dolor más agudo, la que implica a más personas y la que a veces trae las mayores desgracias humanas, es la denominada violencia vicaria, la que se ejerce contra la mujer usando como herramienta a los hijos. Violencia vicaria que también recorre un rango amplio de variedad, desde los chantajes y los incumplimientos en las custodias compartidas, hasta el daño físico e incluso el asesinato de los pequeños, algo que lamentablemente ha sucedido ya en cinco ocasiones en España durante este año, al que aún le queda más de un mes para expirar.

Según datos oficiales del Ministerio del Interior, en la provincia de Ciudad Real hay 28 menores en riesgo de sufrir algún tipo de daño por parte de las exparejas de sus madres, y uno de ellos está en 'riesgo extremo'. En España ya son cinco las víctimas mortales que hay que lamentar en este 2021.

En aras a dar a conocer las particularidades, los efectos y el modo de prevenir y tratar esta violencia vicaria contra las mujeres, Marta Abad, psicóloga del Programa de Atención a Menores víctimas de Violencia de Género del Instituto de la Mujer de Ciudad Real, impartía una conferencia ante cerca de medio centenar de asistentes, entre ellos algunos hombres, en una actividad organizada desde la Concejalía de Igualdad del Ayuntamiento, incluida en el programa de actividades con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Marta Abad (derecha), durante la conferencia.Marta Abad (derecha), durante la conferencia. - Foto: Rueda VillaverdeMarta Abad dirige su mirada hacia el «inmenso dolor que hay detrás de esos ojitos y esas caras, y que tan poco tratamiento reciben por todo el dolor que padecen». Un calvario que los pequeños sufren en un largo proceso que empieza antes de la separación de sus padres o de las parejas de sus madres, y que se recrudece después. Ellos, los más pequeños, los más débiles y los más inocentes, son los que sufren en primera instancia la maldad de un agresor enfermizamente obsesionado con causar el máximo dolor posible a su expareja, del modo más cruel posible.

Ana Belén Chacón, concejala de Igualdad en el Ayuntamiento de Ciudad Real, recuerda que la violencia vicaria también existe y es denunciable sin la necesidad de llegar al extremo físico. La ejercen los padres con los incumplimientos en las custodias compartidas, «con la tardía entrega de los niños a la madre y con retrasos en el ingreso de la manutención». En este sentido, Marta Abad aclara que cuando existe violencia en una pareja sin hijos, cuando éstos se buscan con la promesa del agresor de mejorar su conducta, el resultado es inverso «porque la violencia suele ser mayor».

De todos son conocidos los macabros casos de asesinato de los hijos de José Bretón, o de la niña gallega Asumpta Basterra, o más recientemente de las hermanas de Tenerife Anna y Olivia. Tristemente, cada vez son más habituales los casos extremos de violencia vicaria, aunque Marta Abad alerta de que «no son ni una porción pequeña de todo lo que existe», aunque reconoce que «la sociedad está avanzando mucho» a la hora de denunciar y condenar este tipo de comportamientos tan inadmisibles, en los que el agresor utiliza de la manera más ruin, deleznable, cobarde y enfermiza a los que menos culpa tienen y más inocentes son, causando «un dolor infinito» a los pequeños y a sus madres. 

La violencia vicaria, la más cruel de todasLa violencia vicaria, la más cruel de todas - Foto: Rueda Villaverde 

La violencia vicaria, la más cruel de todas
La violencia vicaria, la más cruel de todas - Foto: Rueda Villaverde