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Reforzar el vínculo de madres e hijos tras la denuncia

Hilario L. Muñoz
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La iniciativa aporta herramientas para que la relación de los menores con el agresor, su padre, o las conductas aprendidas no afecten en su educación

Reforzar el vínculo de madres e hijos tras la denuncia - Foto: Rueda Villaverde

¿Cómo se educa a un menor tras presenciar cómo su padre agrede a su madre? ¿De qué manera se transmiten valores cuando el menor debe regresar a casa del agresor? Estas y otras preguntas son las que intenta responder la psicóloga Marta Abad en el programa de apoyo a la educación para mamás víctimas de violencia de género. Se trata de una iniciativa del Ayuntamiento de Ciudad Real, sufragada con fondos del Pacto de Estado contra la Violencia de Género. En las sesiones se trata de romper «el sentimiento de culpa» que tienen las víctimas al pensar que podrían haber hecho un daño irreversible en sus hijos durante esos años o la impotencia de no haberlo hecho antes. «Se trata de un sentimiento de culpa tremendo porque lo que más quieren, sus hijos, han vivido con miedo y ansiedad».

Abad lleva años trabajando con los menores y de esta labor surge la necesidad de dar herramientas a las madres, «ya que el rol parental se ve afectado por la violencia de género» y hay un impacto en los hijos que acaban teniendo una serie de reacciones que deben entender. «Se les da un espacio para sentirse acompañadas y que se identifiquen con otras madres, para que tengan herramientas para el día a día y paliar los efectos de la violencia de género». A la vez se analiza la necesidad de apoyo y de escucha que tienen estas mujeres ante una experiencia tan traumática. 

Un encuentro entre las madres implica el trabajo sobre varios temas concretos y acabar con tareas que hacer en casa y temas que proponen entre ellas mismas. «Se han trabajado aspectos como el concepto de buenas o malas madres y otros relacionado con la violencia» que han impactado en sus vidas. Por ejemplo, hay preguntas que surgen sobre cómo de estrictas deben ponerse con sus hijos, los límites que deben tener o que «tras venir de casa del otro progenitor pasan tres o cuatro días hasta que recuperan su normalidad». Otras veces, señaló Abad, «hay reproducciones en la forma de tratarles a ellas con palabras o frases que solía haber» antes de la denuncia. La idea es que haya un trabajo para que el vínculo perdure. «Al final hay un bloqueo en el sistema de apego por las secuelas que tienen las madres y se trata de reforzar y proteger el vínculo» que debe unir a las madres y sus hijos. 

Reforzar el vínculo de madres e hijos tras la denunciaReforzar el vínculo de madres e hijos tras la denuncia - Foto: Rueda VillaverdeEsto muestra que la violencia de género no es un hecho concreto, sino un proceso continuo en el que las mujeres deben lidiar con su maltratador más allá de la convivencia. «No acaba sólo con la separación porque los hijos e hijas siguen padeciendo el fenómeno de la relación entre ambos y los niños crecen y maduran con un sistema de apego inseguro, con miedo, rabia o ambivalencia». Esto lleva a que en ocasiones los menores hablen mal a las madres o reproduzcan acciones que han vivido en casa, cuando la madre debe tener una posición «más sanadora» de la relación.

A lo largo de las sesiones que se vienen realizando desde hace semanas se ha trabajado en la espontaneidad y sobre todo en romper el mito de que «hagan lo que hagan siempre van a estar mal». 

Se trata de un mensaje que han ido recibiendo día a día, desde el embarazo, y que en el trabajo de este programa de la Concejalía de Igualdad se rompe gracias a ofrecerles un espacio común en el que «no se les va a juzgar».