22 años de cárcel para un cura por abusos

Pilar Muñoz
-

La Audiencia de Ciudad Real juzga probado que sometió a los menores a abusos con prevalimiento, aprovechando que era su formador y tutor en el Seminario

El excura (dcha.) junto a su abogado al salir de la Audiencia tras una de las sesiones del juicio - Foto: Foto Tomas

El excura procesado por abusar de nueve menores que cursaban ESO en el Seminario Diocesano de Ciudad Real va a purgar sus pecados con 22 años y ocho meses de cárcel. Es la condena privativa de libertad que la Audiencia Provincial de Ciudad Real ha impuesto a Pedro Jiménez, de 35 años, al juzgar que es autor de una veintena de delitos de abuso sexual con prevalimiento en la persona de nueve menores de los que era su formador y tutor en el Seminario.
42 días después de que el juicio quedara visto para sentencia y la sorpresa de que el encausado compareciera ante la prensa -hasta entonces se había mantenido silente- para proclamar su inocencia, arremeter contra la Iglesia al entender que había actuado con incoherencia y pedir perdón por si se había equivocado en la formación de los menores, el Tribunal de la Sección ha dictado sentencia: 22 años y ocho meses de prisión, multa de 68.040 euros y una indemnización de 2.000 euros a cada uno de los nueve menores a los que sometió a abusos sexuales en el curso académico 2013-2014. Los chicos tenían entre 12 y 14 años y el ahora excura era su formador, condición que implica ser tutor. «Les acompañaba en el día a día en lo académico, en lo personal, en el cuidado y la vigilancia desde las ocho de la mañana hasta las once de la noche». Así lo recoge la sentencia en el capítulo de hechos probados, en el que se detalla cada caso de abuso que sufrieron los menores por parte del entonces sacerdote formador en el Seminario, tanto en las estancias de este centro como cuando salían e iban a la piscina municipal.
Además de la pena privativa de libertad, multa e indemnización, el Tribunal también le ha condenado en costas procesales, exactamente al pago de las 19/20 partes de las costas del procedimiento, incluidas las de la acusación particular.
La magistrada Mónica Céspedes es la ponente de la sentencia, bien fundamentada y con amplia jurisprudencia contra la que cabe un recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha.
A puerta cerrada. El juicio se celebró a puerta cerrada el pasado diciembre. La fiscal del caso y el letrado de la acusación particular mantuvieron la petición de penas, algo más de 40 años de cárcel para el excura al considerar que habían quedado acreditados los delitos de abuso sexual que se le imputaban.
 De su lado, la defensa solicitó la absolución al sostener que su cliente era inocente. Aseguró que el juicio iba a tener mucha importancia y repercusión puesto que, según el letrado, se determinaría en la sentencia si cualquier contacto con un menor podría calificarse de abuso sexual. El Tribunal se ha pronunciado y, efectivamente, la sentencia dictada va a tener repercusión, pero no como hubiera deseado el abogado Francisco Maroto Granados que defiende a Pedro Jiménez, que fue secularizado, apartado del sacerdocio. Es el primer cura juzgado en Ciudad Real por abusos sexuales a menores. Antes de ser condenado por la Justicia ordinaria, lo fue por la propia Iglesia, secularizado en mayo de 2019 por decreto del papa Francisco ante su negativa a cumplir la resolución del Tribunal Eclesiástico. Se negó a ser enclaustrado en un monasterio por espacio de cinco años porque mantuvo hasta el final que era inocente. Esta desobediencia acabó con la resolución papal, apartarle del sacerdocio. El primer caso en España.
A últimos de marzo de 2016 la Diócesis de Ciudad Real se vio salpicada por el escándalo de unos presuntos abusos a menores en el Seminario, que puso los hechos y la investigación interna en conocimiento de la Fiscalía por si ciertos comportamientos del entonces sacerdote formador de escolares pudieran ser constitutivos de delito.
 En noviembre de 2017, la Fiscalía daba a conocer su escrito de acusación en el que pedía 40 años de cárcel para el sacerdote por una veintena de presuntos abusos sexuales a nueve menores.
Prueba de ‘Confianza’. El excura negó los hechos hasta el punto de sentirse víctima de la Iglesia al sostener que ante tantos casos de abusos había querido dar ejemplo con él. Sin embargo, las pruebas y el testimonio de los menores «persistente» en la incriminación, aunque en algún caso haya habido un ‘baile’ en la fecha en que ingresó en el Seminario y la edad que tenía entonces, ha llevado al Tribunal a condenar al excura.
Además, la testifical de un seminarista «abunda» en la «persistente incriminación» de los menores. Este testigo declaró que ya en 2014, en la catequesis, tres menores le hablaron de los tocamientos que les hacía el ahora excura, que pasaba sin llamar a sus habitaciones, que decía que iba a curar a alguno de ellos y otros hechos que aprovechaba para someterles a abusos. Les decía que era una prueba de «confianza» y abusaba de ellos.
El abogado Rodrigo García, acusación particular en nombre de las familias de tres de los menores, asegura que sienten satisfacción porque el relato de sus hijos ha sido reconocido como cierto y ha supuesto un efecto «reparador». El letrado Rodrigo García siente una satisfacción «contenida», porque considera que la condena debería haber sido mayor. No entiende que la pena mayor en el caso de uno de los abusos sea sólo de  25 mes.