"El factor humano supone el 80% en un accidente de tráfico"

R. Ch
-
"El factor humano supone el 80% en un accidente de tráfico" - Foto: Rueda Villaverde

Entrevista con la jefa provincial de Tráfico, Raquel García Fabra.

Hoy acaba la última de las macro campañas de controles que la DGT está realizando con más de 3.000 pruebas de alcoholemia y 70 de drogas en la provincia. ¿El conductor todavía no es consciente de los riesgos de circular en esas condiciones? ¿Siguen siendo necesarias campañas como esta?
Rotundamente sí; son necesarias. Hay conductores que se ponen al frente de un vehículo habiendo consumido drogas o superando los límites de alcohol, algunos hasta llegar a constituir un delito incluso. Si se estudian los accidentes que ha habido en los últimos años, muchas veces se ve involucrada gente que ha consumido alcohol y que duplica, triplica e incluso, como hemos visto recientemente en alguna provincia, sextuplicaban los límites. Es verdad que se ha mejorado mucho y también que en los últimos años ha habido más auge en los controles de drogas porque son absolutamente necesarios. Antes no se hacían tantos y cuando nos percatamos de la situación, empezamos a realizarlos y vamos a continuar hasta que las drogas no se erradiquen totalmente de la carretera.
En lo que va de año, ¿cómo está evolucionando la siniestralidad en las carreteras de la provincia?
Los accidentes con víctimas en 2019 han sido 179 frente a 227 en 2018. Los fallecidos entre vías urbanas e interurbanas han sido seis y el año pasado llevábamos 12 a fecha de este viernes. Heridos graves: 14 y en 2018, 16; y heridos leves, 247 frente a 320. De momento, y siendo muy prudentes, hemos reducido la siniestralidad pero ahora vienen las dos operaciones especiales y la de retorno del verano y otros puentes en otoño que son muy significativos, porque Ciudad Real tiene mucho tráfico de vehículos no solo nuestros, sino también de paso. De momento, cualquier reducción es buena, pero hay que tener en cuenta que cualquier fallecido es malo. Que la gente pierda la vida en la carretera es tristísimo, sobre todo, teniendo en cuenta el tipo de accidente que más se produce.
¿Cuál es?
Salida de la vía por velocidad inadecuada o por conducción desatenta o distracción. Hay mucho que hacer en la labor personal. Entre todos tenemos que trabajar: las carreteras tienen que ser buenas, los vehículos seguros pero el factor humano es fundamental.
¿Y cómo se puede reducir ese factor humano?
Con educación vial. Soy una defensora a ultranza de esa educación porque las generaciones que vayan saliendo con una concienciación y una formación, son las que van a conducir en el futuro. Hay que respetar los límites de velocidad, y eso debe ser así. Convivimos en la carretera con más gente. No podemos consumir drogas al volante y tampoco podemos conducir pasando los límites de consumo de alcohol, porque matamos a gente y nos matamos a nosotros mismos. Y también hay que educar a los peatones: el paso de peatones no es la prolongación de la acera. Tenemos que saber que somos peatones y tenemos derechos, pero también la obligación de cruzar con cierta cautela.
El uso de la telefonía móvil es otro de los principales caballos de batalla para la DGT...
La distracción en accidentes se produce, en muchos casos, por el uso del móvil. Estamos incidiendo mucho porque es algo que todos podemos ver a diario: teléfonos que se miran cuando estamos conduciendo o cuando está el semáforo en rojo y se mira el WhatsApp, el Facebook o lo que sea. Eso hay que erradicarlo. Si conseguimos que los niños y adolescentes de ahora estén concienciados en esta cuestión, conseguiremos tener conductores responsables y que muera menos gente. Otro ejemplo es el uso de los cinturones de seguridad y de los sistemas de retención infantil. Mal está que yo, como adulta, no me ponga el cinturón, pero que no le ponga el sistema de retención a mi hijo, a mi nieto, al hijo de mi amigo… eso hay que eliminarlo.
Venimos de un par de años malos, en los que han crecido los accidentes de tráfico y las víctimas. ¿El carné por puntos ha perdido su efectividad?
El permiso por puntos fue un revulsivo para muchas cosas. La gente se concienció porque perdías llegar a perder el carné. Pero nos encontramos ahora con que la sociedad ha ido cambiando, ahora hay más móviles, hay otros tipos de movilidad... todo eso hace que tengamos que adaptarnos a esos cambios. Como decía nuestro director general, Pere Navarro, no es que la gente no lo sepa o no lo hayamos dicho, sino que hay que decírselo más e incidir más cuando hablamos, por ejemplo, del uso del teléfono móvil cuando conducimos. El permiso por puntos fue muy útil, influyó de manera muy positiva en la reducción de los accidentes, pero actualmente hay que adaptarlo a la situación del 2019.
¿Adaptarlo en cuanto a sanciones? ¿Hay que ser más duros?
En estoy de acuerdo, porque el móvil se sigue utilizando pese a que te quitan puntos y te ponen una multa de 200 euros. Llega el momento en el que parece que hay una inhibición sobre este tema y algo habrá que hacer. Hay mucha gente que no utiliza el teléfono móvil y es víctima de la gente que lo utiliza en ciudades y en carretera y eso no es justo. Si endurecemos las sanciones y se pierde un punto más, a lo mejor, en vez de 100 personas son 80 las que utilizan el móvil porque a esas 20 sí les importa perder un punto más.
Pero además de multas, la administración puede hacer más, como mejores carreteras. El Gobierno ha abierto la puerta al posible pago por el uso de autovías. ¿Ese cambio podría afectar a las cifras de siniestralidad si la gente vuelve a las carreteras nacionales?
Eso excede a mi competencia. Pero sí le puedo decir que los tres factores que concurren en un accidente en la carretera son el vehículo, la vía, y, sobre todo, el factor humano y lo hace en un 80 por ciento. Estoy de acuerdo en que las carreteras tienen que ser seguras, buenas y que los vehículos también, pero es la persona la que más influye. Puedo ir por la mejor carretera, con el coche más seguro, con las últimas medidas de seguridad adoptadas a todos los niveles, pero si voy con el teléfono móvil, me da lo mismo.
Sí depende de Tráfico, por ejemplo, la red de radares fijos. En Ciudad Real hace ya mucho tiempo que no se amplía su número. ¿Es el momento de hacerlo?
Los radares fijos están ubicados en las zonas de mayor circulación y donde puede haber más accidentalidad y los móviles se colocan en función de las controles que queremos hacer. Según lo que vamos viendo, allí nos vamos situando. Y ahora hay más movilidad de estos móviles porque también con el fenómeno de las redes sociales se van comunicando la localización de esos controles. Nos ponemos en todos los tramos físicos y horarios que estimamos oportunos porque en cualquier lugar puede haber un accidente. En cuanto al número de radares, creo que, de momento, estamos bien.
Ha mencionado los nuevos tipos de movilidad. Patines eléctricos que se suman a bicicletas o incluso a los peatones. ¿Qué se puede hacer para aumentar su seguridad?
Hay una marea de concienciación en las ciudades porque muchos están haciendo muchas cosas y las hacen de verdad, creyéndoselo. En la Jefatura Provincial de Tráfico estamos muy contentos porque nos piden ayuda y colaboración en muchas medidas que se adoptan en los municipios y no solo en educación, también en caminos escolares seguros o desplazamientos sostenibles. Además, en el ámbito legislativo hay un Real Decreto que se está preparando sobre medidas urbanas de tráfico que quiere limitar la velocidad a 30 kilómetros por hora en vías de un solo carril y regular los vehículos de movilidad personal. En nuestra provincia no tenemos un especial problema, pero puede llegar también aquí.
En esa ola de concienciación hay medidas ya adoptadas, por ejemplo, en la capital, donde no se puede circular a más de 30 kilómetros en los barrios o incluso en uno de los carriles de las grandes avenidas. ¿Debe ir por ahí la movilidad en las ciudades de nuestra provincia?
Son medidas que buscan incrementar la seguridad vial de los vecinos y conseguir una circulación a velocidad más reducida y adecuada a la convivencia en la calzada y en las aceras, porque no soy hay vehículos. Me parece acertado y vamos a apoyar este tipo de medidas porque fomentan la seguridad vial. Y, de paso, sacan el tráfico de las ciudades hacia afuera y dan protagonismo al peatón. La seguridad vial va directa y necesariamente unida a la movilidad, la convivencia y la sostenibilidad.
También la propia DGT ha ampliado ya a todas las carreteras convencionales la rebaja a 90 kilómetros por hora. ¿Achacan esa rebaja a la reducción de los accidentes?
En la provincia quedaban apenas dos o tres tramos donde se tenía que reducir la velocidad. Así que no se nota de una manera significativa porque ya había una adecuación. En todo caso va a ser positivo siempre porque es de sentido común: bajamos la velocidad, vamos más despacio y vamos más seguros.
¿En qué punto se encuentra el problema de los examinadores de tráfico? ¿Se ha conseguido desatascar este problema?
Han venido tres nuevos examinadores y estamos muy contentos con el trabajo que hacen. Tenemos siete examinadores en total y se están haciendo circulaciones por las tardes, un trabajo que casi equivale al de otra persona más, a lo que sumas el examinador itinerante que vendrá este mes. Estamos consiguiendo hacer exámenes dos veces al mes en cada centro de examen en una provincia tan grande como Ciudad Real y ahora vamos a empezar a hacer exámenes teóricos con personal de la Jefatura. Estamos muy contentos porque hemos pasado unos años muy duros y hemos conseguido remontar. Las autoescuelas también tienen una actitud muy constructiva y nos han apoyado también mucho desde la Subdirección de Formación Vial de la DGT.
Le cito este titular de finales de 2018: «Sacarse el carné de conducir será más difícil en 2019». ¿Es así?
Eso no ha entrado aún en vigor. Y tampoco es así. En este caso, lo que pasa con el examen teórico es que se va a exigir un número de clases presenciales. No se puede aprobar un teórico a base de hacer los test porque no aprendes los conceptos básicos. Te aprendes de memoria las preguntas, tienes la suerte de que apruebas y sales a la circulación y no sabes interpretar. Es fundamental que el formador vial dé la clase.