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Ensayo de una guerra mundial

Maricruz Sánchez (SPC)
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Hace 85 años, la localidad vasca de Guernica fue arrasada por la Legión Cóndor de la Alemania nazi y la Aviación Legionaria de la Italia fascista en un bombardeo sin precedentes en la táctica bélica

El lienzo de Pablo Picasso en una de las salas del Museo Reina Sofía. - Foto: EUROPA PRESS

Era un lunes de mercado y, como cada semana, la multitud abarrotaba la localidad vizcaína de Guernica. Pero ese 26 de abril de 1937 no fue un día normal. Una lluvia de bombas se precipitó sobre el enclave. La Legión Cóndor de la Alemania nazi y la Aviación Legionaria de la Italia fascista de Mussolini asestaron con ellas un zarpazo de horror y muerte sobre el pueblo. Todo quedó completamente destrozado, en lo que se considera un ensayo de la II Guerra Mundial por la táctica tan devastadora utilizada. Desde ese día, Guernica está grabada en el libro de la Historia con letras de sangre. Y aún, 85 años después, el horror que se vivió allí sigue latiendo.

El ataque se prolongó durante más de tres horas. Hacia las cuatro de la tarde, apareció un primer aeroplano que dejó caer algunos proyectiles. Quince minutos después, llegó el primer asalto, con tres aviones en formación triangular volando muy bajo. Las naves eran de tres tipos: Heinkel 111, Junker 52 de bombardeo y Heinkel 51 de caza y ametrallamiento.

Su táctica consistió en arrojar primero bombas rompedoras ordinarias, luego racimos de pequeños artefactos incendiarios y simultáneamente ametrallar al personal al descubierto, no solo el que se encontraba en la ciudad, sino también en sus alrededores.

Hay historiadores que sostienen, no obstante, que no se trató de un asalto continuado, sino que los bombardeos pretendían destruir la localidad de manera selectiva. En cualquier caso, los proyectiles incendiarios generaron un fuego que tardó un día en ser sofocado.

¿Por qué?

Existen múltiples teorías que tratan de explicar las razones por las que se produjo este ataque a Guernica. La villa constituía un centro clave de comunicaciones para las tropas republicanas y albergaba tres fábricas de armas en posesión de su ejército.

Sin embargo, los que a priori parecerían los objetivos principales del bombardeo -el puente que permitiría a los republicanos replegarse hacia Bilbao para su defensa y las fábricas armamentísticas-, quedaron intactos. Esto lleva a expertos como Xabier Irujo, director del Centro de Estudios Vascos de la Universidad de Nevada, a pensar que tuvo dos motivos: causar terror y hacer un experimento de guerra.

Guernica tenía el tamaño adecuado: era lo suficientemente extensa como para constituir un objetivo militar de envergadura, y suficientemente pequeña como para ser completamente devastada. Se trataba, además, de un enclave ideal para analizar el efecto de las bombas incendiarias de la Luftwaffe. De hecho, existen evidencias de posteriores vuelos de reconocimiento para estudiar la operación. Además, la localidad se encontraba a escasa distancia del frente, por lo que podía ser fácilmente ocupada días después de ser arrasada, como ocurrió por parte de las tropas sublevadas.

Otro aspecto que parece resultar clave es que el día de la tragedia había mercado, lo que hacia de la villa un blanco único ya que en ningún otro lugar cercano se reunirían entre 10.000 y 12.000 personas en un área de menos de un kilómetro cuadrado. También Guernica estaba dotada de un profundo significado cultural, en el que hunde sus raíces el pueblo vasco y cuyo roble es un símbolo de las libertades forales.

Eterno gracias a Picasso

En España, en plena Guerra Civil, el Gobierno de la Segunda República encargó a Pablo Picasso (que entonces vivía en Francia) una obra que plasmase lo ocurrido en Guernica para el pabellón español en la Exposición Internacional de París de 1937.

Tanto por el carácter político que desprende como por su estilo, el resultado, el Guernica, está considerado uno de los cuadros más importantes en la carrera del artista y del siglo XX. Con una mezcla de elementos cubistas y expresionistas que hacen de la pintura una pieza única, esta genera muchas preguntas en relación a lo que realmente quiso representar el autor y cuál es el significado de las imágenes.

En la actualidad existen dos corrientes de pensamiento en relación al sentido del lienzo. La más extendida defiende que la pintura se inspira en el contexto histórico de la Guerra Civil española mientras que la otra, más reciente, insiste en que se trata de una autobiografía del pintor y que en realidad sus figuras representan a familiares y amigos cercanos del artista.

Para José Lebrero, director del Museo Picasso de Málaga, «si hay algo que hace estas grandes obras tan especiales es que trascienden cualquier discurso culto o retórica histórico-artística», Por eso, aconseja este especialista, «más que tratar de decir que es el Guernica, yo intentaría escuchar lo que otra persona cree que es».