Comentario Dominical

Miguel Ángel Jiménez


¿Dónde está tu corazón?

23/10/2020

Qué piensas? ¿Qué sientes? ¿Qué te intranquiliza? ¿Qué te quita el sueño? ¿O qué te lo da? Con esas respuestas se descubre qué es importante para ti; qué quieres; a quién; qué necesitas; qué sobra en tu vida; de qué podrías prescindir y qué es lo que pone paz y alegría en ti. 
Gastarte y desgastarte por otros: es lo único que colma el corazón. El abrazo cálido de quien te quiere; la escucha atenta de quien aprecia tu opinión, mucho más, tu sola palabra, tu conversación intrascendente. El que busca en ti nada importante, solo lo cotidiano, solo a ti. En ese día a día compartido se va haciendo nuestra vida. Sin más ruido ni pretensión más que la de compartir tiempo. Estar juntos y compartir vida. Nada más. Nunca desperdiciamos tiempo cuando es compartido. Aunque no hagamos nada. Estar. Solo estar. Hablar y escuchar es la forma de llegar al corazón de otro. Cuando cada palabra, cada gesto, cada suspiro importa. 
La gran tarea es cada instante compartido, entrelazando inquietudes, objetivos, sueños; desengaños y fracasos. Es ahí cuando la vida se hace común y la palabra solitaria es diálogo. Es entonces cuando se consigue una comunión imperfecta y la relación personal es un camino que transforma. Así se empieza a ser uno con el otro: historia compartida. Recuerdo agradecido. Retazos de eternidad permanente. Como sonrisa perenne.
Si así te recordaran, con una sonrisa, con amabilidad entrañable, con ímpetu entregado por otros. Entrega, siempre entrega por los demás.