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«Entregarme en un concierto es una necesidad vital»

Manuel Espadas
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Manolo García cerrará este sábado la Feria de Puertollano repasando sus canciones de siempre y presentará sus dos nuevos trabajos

Manolo García. - Foto: LT

Después de cuatro años en 'silencio', Manolo García García-Pérez (Barcelona, 1955) se ha vuelto a subir al escenario para disfrutar de lo que más le gusta hacer y lo que lleva cuatro décadas haciendo: ponerse bajo la luz de los focos y sentir cómo la música y las palabras salen solas de sus manos y de su boca para hacer feliz a su público. Mañana sábado (22 horas, Plaza de Toros) tendrá el honor de cerrar la Feria de Septiembre de Puertollano, una de las paradas de su Gira 2022, en la que además de presentar 'Mi vida en Marte' y 'Desatinos desplumados', sus dos últimos trabajos, promete colmar las expectativas de los puertollaneros con sus canciones de siempre.

De dos años de pandemia a volver a disfrutar de la música en directo.

Y con mucha alegría, porque estábamos todos hasta las narices. Esta gira, cantar, las canciones…. Todo se coge con más ganas que nunca. Lo noto en la gente y en nosotros mismos, en mi grupo, cuando salimos al escenario. Este año la gente está respondiendo más en los conciertos.

Manolo García.Manolo García. - Foto: LTEsto es por la pandemia y por las noticias espantosas como la recesión, la economía, los precios, Ucrania, el cambio climático… El ser humano no aguanta tanto sufrimiento y necesitamos respirar, porque si no explota. Además, todo esto no lo provocamos nosotros, son 'ellos' los que las provocan, los que organizan el cotarro. Nosotros somos majos, buenas personas, trabajamos el que puede, pagamos impuestos como locos y nos dejamos la piel. Si la cosa va mal es porque ellos la organizan como el culo, con perdón. Las conversaciones de la calle son grises, negativas… Que nos dejen en paz con tanta amenaza y lo hagan mejor. Pero claro, ellos quieren tener el control de todo. No se puede apretar tanto a la población. Hay que hacer fuerza contra todas estas malas noticias, estar más hermanados contra ello, para que no nos traguemos esa angustia de manera individual. 

¿Por eso huyó a Marte?

Mi método personal para abstraerme de ello son las canciones, el arte, la cultura… Es mi herramienta para defenderme del acoso al que nos someten a los ciudadanos. Hacer canciones, salir de gira si puedo, cantar en directo, contactar con la gente de la calle… Mi pequeño truco es la música y los cuatro amigos con los que haces piña, con los que te tomas un café o una cerveza. Esas pequeñas cosas cotidianas para poder huir de esto. No hagamos la vida más dura de lo que es.

Pero estos mensajes negativos nos llegan por todas partes.

Yo lo que hago es vivir la vida en el día, no usar el móvil apenas, no tener redes sociales, no estar esclavizado a una máquina donde recibes al día mil mensajes y mil wasaps. Eso me enervaría muchísimo, me volvería loco. Yo lo que hago es hacer música, componer y trabajar, que es lo que me llega a mí, y si además llega a los demás y les aporta y les ayuda, pues doblemente feliz. 

¿Qué espera del concierto en Puertollano?

Espero esa sonrisa, esa muestra de afecto, ese abrazo que te llega al escenario cuando la gente disfruta de la música cuando tú estás entregado. Esas ganas de comprar la entrada lo respeto muchísimo, lo agradezco y lo valoro porque sé lo que cuesta la vida. Por ello, mi entrega será absoluta, pero no como un esfuerzo, es algo innato, natural, es alegría de vivir. No es ningún esfuerzo, es una necesidad vital. Las semanas para mí es esperar el día del concierto, es mi ilusión, como el sábado en Puertollano, con la gente con ganas de fiesta, de cantar, de estar con los amigos. Es muy bonito, todo un regalo. 

¿Cómo describiría sus dos nuevos trabajos, nacidos en pandemia?

Son muy vitales, más que en otras ocasiones, por todo lo que hemos pasado, lo que hemos sufrido. Es mi reacción ante la pandemia, el confinamiento, las mascarillas... No caí en el abatimiento ni en la tristeza sino en hacer canciones, cantarle a la vida, porque la vida es un regalo precioso. Cuando estaba encerrado me evadía con mi guitarra, y eso me provocaba ilusión por vivir, y espero que ese mismo efecto haga en las personas que escuchen estas canciones. 

De su vida en Marte ya nos ha hablado. ¿Por qué el título de 'Desatinos desplumados'?

He publicado 27 canciones después de trabajar sobre 40, y al final acabé un poco desplumado, no lo voy a negar, y había bastantes desatinos, doce o trece canciones que se han quedado en el tintero… Es un título adecuado a mi estado de ánimo justo antes de entregar el material para publicarlo. Estaba un poco desplumado, deslavazado. Es reírme un poco de mí mismo, igual que 'Mi vida en Marte', porque realmente Marte es aquí. Tenemos un planeta maravilloso, pero damos por hecho que nos lo vamos a cargar porque ya se habla de proyectos de colonias en Marte; es algo estrambótico. Esa esperanza de que aún estamos a tiempo es lo que me impulsa a buscar canciones y a no deprimirme ni tirar la toalla.

Sería mejor valorar más las pequeñas cosas aquí en la Tierra.

La vida se vive a raticos buenos, que echas con los amigos, con los seres queridos, un buen encuentro con una buena persona… La vida es echar raticos buenos. Esta sociedad está cada vez más deshumanizada y no puedes estar todo el día conectado a una pantalla y abandonar a tu gente, a tus amigos, ese paseo por una pineda, ese baño en el mar, salir a pasear a tu perro varias veces porque te apetece...  

¿Cuál es la razón o el secreto por el que los músicos veteranos siguen subiéndose a un escenario?

Es esa necesidad vital. Como Springsteen o los Rolling, gente muy veterana que sigue ahí porque eso les da una intensidad de vida. La vida es sencilla si hay un equilibrio espiritual, y a mí me lo da la música. Es un sosiego para el espíritu, de calma, olvidándote de lo que ha dicho Pedro Sánchez, el PP o Putin. Sigues por eso, porque lo necesitas anímicamente. 

Entonces, ¿hay Manolo García para rato?

Yo no soy de hacer muchos planes, pero la inercia natural en mí será seguir componiendo después de esta gira. Un músico cuando se levanta tiene ahí la guitarra. De hecho, ya tengo cosas en la cabeza, ritmos, acordes… Si hay salud física y emocional, que son las ganas de vivir, mi inercia es crear y compartir vida, con una canción o un cuadro. Esa necesidad va a estar ahí siempre. Gil de Biedma decidió dejarlo muy pronto cuando estaba haciendo una poesía excelsa, pero ahí está Antonio López sigue pintando como los ángeles pasados los 80. Esto último a mí me admira.

Manolo García también pinta. ¿Pasa tanto tiempo junto a un lienzo y un pincel que con una guitarra y una partitura?

Mientras estamos hablando tengo delante los caballetes con siete cuadros que ya he empezado, algunos casi acabados. Yo no paro de pintar, en mis ratos de ocio, y estoy preparando una exposición para finales de noviembre en Madrid. Pinto por lo mismo que hago música, porque me permite el control de mis días y compartir esa emoción en una exposición por donde pasa la gente, está un rato… Pintar también es echar un ratico en mi vida. Pinto por necesidad vital, por conectar con el espíritu, para darle sentido a la vida en una sociedad cada vez más deshumanizada.

 

Muchas gracias por este buen 'ratico' que ha regalado a los lectores de 'La Tribuna'.

No, por favor, gracias a ellos y a vosotros por interesaros por mi trabajo.