Del WhatsApp al hospital

C. de la Cruz
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Un mensaje viral provoca un aluvión de donaciones de mascarillas de buceo, que gracias a la implicación de un grupo de seis ingenieros podrían ser empleadas como respiradores

Del WhatsApp al hospital - Foto: Tomás Fernández de Moya

Un mensaje en redes sociales que se ha hecho viral ha vuelto a mostrar el lado más humano dentro de la difícil situación generada por la pandemia de coronavirus, un mensaje que se ha centrado en un objeto muy particular: una máscara facial de buceo que fabrica la marca Decathlon.
La iniciativa partía de los propios facultativos del Hospital General Universitario de Ciudad Real, que decidían pasar a la acción ante la falta de material médico y a través de grupos de WhatsApp se generó una cadena humana que ha contado con una respuesta que ha superado todas las expectativas. Una de las farmacias que se ha encargado de recepcionar estas máscaras ha sido la que regenta Mónica Gómez en Miguelturra, que destacó que «se ha puesto mucha gente en contacto con nosotros, incluso de otros pueblos para decirnos que iban a donar». Otras farmacias de Ciudad Real y Alcázar de San Juan también se sumaron a esta iniciativa, y profesionales sanitarios, miembros de Protección Civil y de diferentes policías locales también han ayudado en la recogida. Tal fue el éxito de la campaña que la Consejería de Sanidad comunicó en redes sociales que era un «bulo» que hubieran pedido mascarillas; todo había partido de la ciudadanía.
Pero las mascarillas por sí solas no bastan, y es que es necesaria una válvula para conectarlas y generar así una presión positiva con la que facilitar la respiración del paciente. Dentro de un movimiento vertiginoso iniciado el jueves por la noche móvil a móvil, llamada a llamada, seis ingenieros acudían al rescate: Abdón Díaz, Joaquín Garrido, Víctor Blanco, Mario Blanco, Martín Muñoz  y Eloy Lara. Abdón  reconoce que «nadie había pensado que hacía falta la válvula», algo esencial y que no ha sido nada fácil conseguir en una auténtica lucha contrarreloj. «De madrugada conseguimos el modelo de impresión, no ha sido sencillo porque en la comunidad de ‘makers’ no se había hecho», aunque finalmente accedieron a los datos del diseño realizado en Italia.
Del WhatsApp al hospitalDel WhatsApp al hospital - Foto: Tomás Fernández de MoyaEl tiempo juega en contra,  ya que se emplearon ocho horas en la impresión de las dos piezas que componen la válvula. Eso sí, el resultado no puede ser más positivo, ya que el dispositivo de la mascarilla funciona como respirador.
Por delante, contar con el visto bueno de las autoridades sanitarias para aplicar este particular invento en los hospitales.
Un ejemplo excelente de colaboración altruista ciudadana. De hecho, fueron tantas las aportaciones que se volvió a lanzar un mensaje para que cesase la entrega de mascarillas, y es que ahora todo pasa para que puedan ser utilizadas en los hospitales.
Del WhatsApp al hospitalDel WhatsApp al hospital - Foto: Tomás Fernández de Moya 


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Del WhatsApp al hospital - Foto: LT