491 refugiados durante los tres años del programa

Hilario L. Muñoz
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491 refugiados durante los tres años del programa - Foto: Tomás Fernández de Moya

El Estado niega 21 de estas solicitudes de protección. Todas a Cruz Roja, la primera entidad con el programa en la capital

A finales de febrero del año 2016, Ciudad Real capital se convirtió en ciudad refugio con el primer programa de protección internacional del que se ocupaba y se ocupa Cruz Roja. En julio de 2017 se sumó a esta ONG la Fundación Cepaim y hace solo unos meses Movimiento por la Paz (MPDL) se convirtió en la tercera entidad que gestiona un programa para solicitantes de protección internacional en la provincia. Entre las tres entidades han pasado un total de 491 personas que huyen de las guerras y de la persecución política, religiosa o por su identidad sexual.
Cada una de ese medio millar de historias han seguido el programa en sus tres fases. La primera, donde hay unas 75 personas actualmente, entre las tres entidades, es el proceso de acogida. En ella, aquellas personas que han sido derivadas por el Estado a Ciudad Real y que inician un periodo de seis meses deben aprender una lengua e iniciar itinerarios laborales para encontrar un empleo y comenzar su vida autónoma. Esta fase se desarrolla en viviendas alquiladas por las organizaciones donde habitan familias completas o solicitantes de varios países y cuentan con las plazas autorizadas por el Gobierno de España, encargado de la gestión del programa. Tras este periodo inicial arranca una segunda fase, llamada de acompañamiento, dirigida a la búsqueda activa de empleo y el acceso a la vivienda. Dura hasta dos años e implica un apoyo económico hasta poder iniciar la vida autónoma. La tercera fase es la independencia, alcanzada ya por varios refugiados que llevan esos tres años en Ciudad Real. En todas ellas se puede solicitar prórroga y ampliar los plazos iniciales.
Hay que tener en cuenta que todas las personas que se incluyen en esas 491 personas se trata de solicitantes de protección internacional. Por lo tanto solo por cursar la solicitud pueden entrar en el programa. El Estado analiza detenidamente la documentación de la persona que ha solicitado el asilo, hasta aceptar o denegar su solicitud. En estos tres años ya hay 21 denegaciones, todas a Cruz Roja, como primera entidad en gestionar estas peticiones, lo que muestra el largo plazo que hay desde que se pide hasta que se recibe una respuesta. Por este motivo, Fundación Cepaim empezará a recibir en breve estas respuestas. Hay que tener en cuenta que esta denegación o aceptación llega cuando una persona ha pasado dos o más años en España, lo que implica que está cerca de los tres años necesarios para tener la residencia por arraigo social y ya no importaría si se deniega o acepta la condición de refugiados, salvo para alcanzar la nacionalidad española.  
Satisfacción. En cuanto a los países de procedencia de estos ciudadanos, en Cruz Roja destacan tres países Ucrania (51 personas), Siria (50) y Venezuela (48). En Cepaim son Venezuela (21), Siria (16) y Colombia (15). Por último, en Movimiento por la Paz, con 29 personas que se encuentran en primera acogida, la iniciativa comenzó hace meses y no hay ninguna en acompañamiento, destacan personas de Turquía, Colombia, Venezuela, Pakistán, Palestina o Guinea Conakry. La casuística del solicitante de asilo es «muy variada» pero «prácticamente todos han tenido problemas de índole político, persecución por temas religiosos o cuestiones de tendencias sexuales», comentó el responsable del MPDL en Ciudad Real, Manuel Lorenzo.
La entidad, como última en gestionar los recursos en el sistema de protección internacional apuntaron que están satisfechos «sin ninguna dificultad para implantar el programa, la búsqueda de viviendas o por parte de las administraciones locales», apuntó Lorenzo, quien considera que hay expectativas de insertarse al mercado laboral por parte de estas personas. Lorenzo recordó que este programa implica un crecimiento de la plantilla de toda organización que lo gestiona. En el caso del MPDL cuentan con 17 personas trabajando asociadas a la protección internacional y al otro programa novedoso puesto en marcha hace un año, como es la acogida humanitaria de personas inmigrantes, que durante unas semanas pueden esperar en Ciudad Real a para buscar familiares en Europa o iniciar su tránsito.  
Uno y otro programa se complementan y de hecho, en el de acogida humanitaria, hay unas diez o doce personas que han solicitado la protección internacional. En este caso la piden pero pueden irse a cualquier lugar de España, ya que es el Gobierno de España quien deriva a los recursos y plazas existentes. Este concepto es clave para entender cómo funciona la protección internacional, ya que es el Gobierno quien emplea unos recursos económicos, cuyo único fin es este programa de refugiados, y que cede a las ONG para que creen plazas para estos solicitantes. A partir de ahí, se debe informar cuando quede una libre, por ejemplo, porque un refugiado opte por abandonar el programa y probar suerte en otro país, regresar a casa o quedarse con un familiar, y será el Estado el que envíe una nueva persona a ocupar esa plaza en acogida, la primera fase.
Hay que tener en cuenta que con tres entidades en la capital se ha creado una mesa, junto a los Servicios Sociales, para analizar necesidades de las organizaciones y de los usuarios. Dentro de estos encuentros, por ejemplo, ha habido «una reunión temática con entidades bancarias» de cara a explicarles «el procedimiento que existe para que los solicitantes de asilo puedan abrir cuentas bancarias básicas», uno de los derechos que tienen, y que «ha surtido efecto», indicó Lorenzo. El refugiado se trata de una figura jurídica que «no se conoce en algunos ámbitos», indicó el responsable de Movimiento por la Paz en Ciudad Real, para apuntar que hace falta «pedagogía», como aspecto a mejorar del programa en la capital.