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Javier D. Bazaga

NOTAS AL PIE

Javier D. Bazaga


El abusón de Europa

28/01/2022

A mí de pequeño siempre me decían que «dos no se pelean si uno no quiere». Pero es evidente que eran otros tiempos, y los agravios o afrentas que le podían hacer a uno eran nimiedades comparadas con los movimientos que se producen en la geoestrategia mundial. Y lo que estamos viendo ahora es que hay uno que no quiere, pero el que quiere pelea la quiere con muchas ganas.
Les confieso mi sorpresa ante la escalada de tensión que estamos viviendo en los últimos días a raíz de las amenazas de Putin de invadir Ucrania. No me explico cómo en pleno siglo XXI haya dirigentes políticos –si es que se le puede llamar así– que pretendan invadir por la fuerza de las armas territorios que se cree que son suyos.
A partir de aquí, soy de los del lado que no quiere la pelea. De los que apuesta por el diálogo y por agotar todas las vías posibles de diplomacia, incluso las que aún no se hayan explorado, para evitar un conflicto armado, porque las consecuencias de una guerra, por desgracia, las conocemos todos, aunque las hayamos vivido de lejos.
Además, esta situación se empieza a parecer mucho a la famosa crisis de los misiles que vivieron en su día EEUU y Rusia a cuenta de Cuba. Una crisis que se pudo evitar precisamente gracias a grandes dosis de diplomacia y trabajo en la sombra, sin demasiada publicidad, para evitar contaminaciones innecesarias, como las que se empiezan a dar en este momento. En aquella ocasión no faltaban las ganas de guerra tampoco por parte de algunos, pero la envergadura y brillantez de los otros líderes evitó el desastre.
Ahora bien, llegados al punto en el que sea necesario intervenir, no coincido en absoluto con aquellos que dicen que España no pinta nada en esta guerra. Pinta como miembro de la OTAN, como aliado de una coalición creada para defender intereses comunes. Nuestras tropas pintan para defender a otros estados amenazados por las ansias de poder de líderes de países vecinos, ante la arrogancia del más fuerte. Claro que pintan. Igual que pedimos a los alumnos de una clase que son testigos de un acoso a un compañero que denuncien y actúen en defensa de ese compañero, podemos perfectamente intervenir y colaborar contra el abusón de Europa. La intervención de las tropas españolas en el marco de una acción de la OTAN está perfectamente legitimada.
¿Eso justifica al Gobierno para no informar de los movimientos que vaya a hacer al pueblo español en sede parlamentaria? A lo mejor no está obligado, pero por salud democrática sería recomendable. Del mismo modo que no habría pasado nada si el presidente levanta el teléfono para informar al líder de la oposición de las intenciones que tiene como país. Es cierto que Pablo Casado se ha ganado a pulso, con una oposición desleal en lo que a Europa se refiere, que le presidente sea reacio a contar con él, pero la imagen de unidad en los asuntos de Estado siempre es preferible. Pero insisto, ojalá se cumpla esta vez la máxima de que «dos no se pelean si uno no quiere».