Exequias por un obispo que luchó por la justicia social

Pilar Muñoz
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Los restos mortales de Antonio Algora, obispo prior de Ciudad Real durante 13 años, han recibido sepultura en la Basílica Prioral de la Catedral de Santa María del Prado tras un misa exequial concelebraba por nueve prelados

La misa exequial por el eterno descanso del obispo emérito de Ciudad Real, Antonio Algora, ha sido una procesión de fe en la resurrección de Cristo y como a él le hubiera gustado, sin boato y con la gente que le ha querido y ha sabido reconocer su ministerio, "una vida sacerdotal gestada en el servicio a Dios y a la Iglesia", ha resaltado el prelado de la Diócesis, Gerardo Melgar.

El obispo prior Algora (de 2003 a 2016) consagró su vida a anunciar el evangelio, han destacado al inicio de las exequias en la Basílica Prioral de Santa María del Prado de Ciudad Real. 
A los pies del Altar Mayor, tras encender el cirio pascual, se ha instalado el féretro y sobre él se han colocado la casulla por su sarcedocio, la mitra episcopal, el báculo de pastor y el evangelario porque siempre ha predicado. Un rito ceremonioso que se ha seguido en silencio por los asistentes.
En las exequias han participado nueve obispos, entre ellos el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro; el de Toledo, Francisco Cerro; los obispos de Albacete, Córdoba, Sigüenza-Guadalajara, Teruel y uno de los obispos auxiliares de Madrid, José Cobo, además de monseñor Gerardo Melgar que ha presidido la misa concelebrada. Más de medio centenar de sacerdotes han ocupado el presbiterio, tres por cada uno de los arciprestagos, y otros los primeros bancos de la Basílica Catedral donde también se han situado familiares del prelado fallecido y autoridades civiles y militares. Entre el clero, se encontraba un sacerdote ortodoxo de rito bizantino que atiende a toda la comunidad de rumanos de Ciudad Real.
Exequias por un obispo que luchó por la justicia socialExequias por un obispo que luchó por la justicia social - Foto: Rueda VillaverdeTodos los delegados diocesanos, curas, monjas y laicos y representantes religiosos de distintas asociaciones y ONG han querido dar su último adiós a Antonio Algora, "un obispo que supo unir oración y contemplación" y que siempre estuvo al lado de los más necesitados".
Tras la lectura de la Carta de San Pablo a los romanos y del evangelio, monseñor Melgar recordó que "en la vida y en la muerte somos del Señor, para eso murió y resucitó Cristo". También al inicio de la homilia ha destacado las numerosas condolencias recibidas por el fallecimiento de Antonio Algora, a los 80 años víctima de una neumonía bilateral por la terrible enfermedad infecciosa COVID-19. El propio Algora comunicó a Melgar el estado en el que se encontraba, ingresado en el Hospital La Paz de Madrid. "Estoy en manos de Dios, sereno, dipuesto a aceptar lo que quiera de mí", le dijo.

 

Robusto como su fe en Cristo. Antonio Algora era un hombre "alegre, andarín y deportista. Había hecho el Camino de Santiago varias veces y por su aspecto físico parecía que no corría peligro, pero el terrible virus ha podido con él", ha señalado Melgar en su plática para, a renglón seguido, añadir que "nos ha dejado el corazón roto, a la vez que nos recuerda el evangelio de San Mateo: velad porque no sabéis ni el día ni la hora".
Algora era un obispo "cercano y afable" al que le preocupaba mucho la coherencia de vida de todos, tanto en el seno de la Iglesia como para los representantes públicos. Era un hombre de fuertes convicciones. "Íntegro y con una personalidad bien definida", meridianamente clara, "sin zonas oscuras", ha resaltado el prelado de la Diócesis. 
Exequias por un obispo que luchó por la justicia socialExequias por un obispo que luchó por la justicia social - Foto: Fotos Rueda VillaverdeEn toda su vida tuvo muy presente la doctrina social de la Iglesia Católica, su lucha por la dignificación de los trabajadores, por la justicia social y la promoción del mundo obrero.  Han sido algunas de las constantes más significativas de todo su ministerio. Pero también supo entender la realidad de la Órdenes Militares de Alcántara, Calatrava, Montesa y Santiago. En los 13 años que fue obispo prior colaboró y tomó parte en las actividades de carácter social y cultural de los caballeros de las Ordenes Militares.
Antonio Algora ha "repartido gracias abundantes a los fieles" y "sus desvelos se mantendrán vivos en la memoria de cuántos le hemos conocido", ha resaltado monseñor Melgar tras recordar que cada día rezaba a la Virgen del Prado y a su Pilarica. Antonio Algora nació en La Vilueña (Zaragoza).
Al final de la plegaria eucarística el obispo de Madrid, Carlos Osoro, ha leído el memento propio de vivos (se pide por ciertas personas a través de una mención especial y por todos los presentes) y el arzobispo Primado de España el de muertos (recuerda que morirás).
Exequias por un obispo que luchó por la justicia socialExequias por un obispo que luchó por la justicia social - Foto: Fotos Rueda VillaverdeMelgar ha exhortado a los asistentes a pedir por el perdón de los fallos humanos que pudiera haber tenido su predecesor y poco después ha procedido a bendecir con agua bendita el féretro con los restos humanos de Algora en recuerdo del bautismo y a purificarlo con el incienso antes de que se  procediera a descubrir la fosa de la sepultura donden han sido inhumados los restos mortales del obispo emérito. En el pasillo central del templo catedralicio, a continuación del sepulcro de su predecesor, el obispo emérito Rafael Torija. 
Una liturgia que solo unos pocos han podido seguir en la Basílica Catedral de Ciudad Real por la situación epidemiológica. Únicamente han podido asistir a las exequias unas 200 personas, la mayoría autoridades, entre ellas la alcaldesa, Pilar Zamora; la delegada del Gobierno de Castilla-La Mancha, Carmen Olmedo; el presidente de la Diputación, José Manuel Caballero; el delegado de Sanidad, Francisco José García Sánchez; los presidentes regional y provincial del PP, Francisco Núñez y Francisco Cañizares, respectivamente; la diputada del Partido Popular; Rosa Romero; el subdelegado de Defensa, coronel Juan del Hierro; el teniente coronel de la Guardia Civil, Juan Antonio Valle; el jefe de la Policía Local, Fernando Díaz Rolando; y la teniente fiscal, Carmen Mendiola. También ha estado Pedro de Borbón, duque de Calabria y presidente del Real Consejo de las Órdenes Militares de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa, con su mujer Sofía Landaluce.
La crisis sanitaria por el coronavirus ha hecho que muchos fieles hayan tenido que seguir la misa funeral a través del canal de YouTube y de la página Facebook de la Diócesis, entre ellos caballeros de las Órdenes Militares que no han podido desplazarse a Ciudad Real como hubiera sido su deseo al estar confinados en Madrid. 

 

Defensor de las Órdenes Militares y de su Priorato. Monseñor Antonio Algora ejerció el título de obispo y prior de manera activa, participando en todas las actividades de las Órdenes Militares y en su vida cotidiana. Ha desempeñado un papel importante y ha sido un claro defensor de la realidad de las Órdenes Militares y de su Priorato, han coincidido en destacar el presidente y el secretario del Real Consejo de las Órdenes Militares  de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa, Fernando Morenés.
Exequias por un obispo que luchó por la justicia socialExequias por un obispo que luchó por la justicia social - Foto: Rueda VillaverdeTanto Pedro de Borbón como Morenés aseguran en declaraciones a La Tribuna que "el obispo prior Antonio Algora está en la memoria de todos los caballeros y deja un enorme vacío que sólo encuentra consuelo en la fe".
El duque de Calabria y el secretario del citado real consejo definen al que fuera obispo prior de Ciudad Real como un hombre próximo, sencillo, dialógante y comprometido con su fe, con la Iglesia. Falleció el día de Santa Teresa y en su epitafio bien podrían inscribirse los tres primeros versos del famoso poema de la santa: 'Vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero porque no muero', apunta Morenés.