Cuentos de dura realidad

Hilario L. Muñoz
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Miguel Domínguez Palomares presenta el primer libro de una colección de historias con valores para construir un relato sobre la vida de menores en casas de acogida o superhéroes con bata como el pediatra oncológico Antonio Cepillo

Cuentos de dura realidad - Foto: Tomás Fernández de Moya

«Esto es una colección de historias sociales y de relatos de vida basados en mi experiencia profesional». De este modo tan gráfico describe Miguel Domínguez Palomares su colección Todo se Andará, una serie de relatos que editará Serendipia y que ayer echaron a andar en el antiguo Casino con la presentación del primer volumen: Historias de Superhéroes. El Caso del doctor Cepi. Se trata de un texto en el que el autor, un ciudadrealeño de 42 años dedicado a la educación social, busca mostrar en forma de historia los valores del fallecido doctor Antonio Javier Cepillo, pediatra oncológico en Albacete, que, a través de su nariz y de su magia personal, supo convertir su trabajo en la salvación y una sonrisa para los niños a los que más les cuesta sonreír. Para ilustrar esta aventura cuenta además con el dibujo de José Luis Sobrino. 
Se trata de historias que este profesional conoce de primera mano y que «son dignas de contar por lo que ofrecen en cuanto a valores». Por este motivo se aborda la vida del pediatra quien cuidaba a los niños con cáncer, una enfermedad de la que él además de cuidador era paciente por padecerla. «Era una persona extraordinaria en todos los aspectos no solo por cómo llevó la enfermedad, con optimismo y con ganas de vivir, sino por cómo era él como persona y pediatra», explicó el autor del texto. «Para él cada paciente no solo era un número clínico sino que detrás de cada uno había una persona y su familia». Se trata de una defensa de la humanización de la sanidad antes de que se abordara de forma oficial por parte de las autoridades. «Su seña de identidad era una nariz de payaso, que ha sido el símbolo que hemos utilizado para la portada del primer libro», indicó el escritor. Esta  nariz fue ayer protagonista cuando todos los presentes en el antiguo Casino se la pusieron a modo de homenaje al doctor.
Para el autor, con esta colección se trata de dar voz a personas cuyas vidas son dignas de contar aunque «no sean normalmente primera plana de los periódicos» y tras las que hay «mucho esfuerzo y dedicación, detrás de todas ellas». La segunda historia aún debe ser elegida aunque puede abordar cómo los menores afrontan la discapacidad, así como las trabas con las que se encuentran en su día a día, y se buscará ponerse en el lado de la familia. Puede ser también un relato sobre el autismo, para explicar qué pasa en la mente de una persona con este trastorno y de qué forma se le puede ayudar. O una narración sobre «los niños y niñas que están en viviendas tuteladas de menores porque el pasado de sus padres les complica su futuro y deben abandonar su hogar para pasar tiempo en estas viviendas». Hay que tener en cuenta Miguel Domínguez es auxiliar técnico educativo, pese a licenciarse en Geografía e Historia, aunque ha trabajado en esta figura laboral en la que interviene con los menores que protagonizan sus historias.
La intención en cada relato es dar a conocer cómo viven, qué pasan y cómo sienten. Se trata de hechos que «ocurren en Ciudad Real», recuerda Domínguez, quien apunta que no es necesario irse lejos para conocer estas vidas de personas que «pueden ser vecinos nosotros». «Se trata de dar voz a las historias que la gente necesita conocer» de una forma que pueda entender por todos los públicos, tanto los niños como sus padres, para que se lo cuenten a ellos, en función de la edad. Además se intenta que haya detrás de estas exposiciones un valor educativo y para que se pongan en práctica estos valores.