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Elisabeth Porrero

Elisabeth Porrero


Infinitamente gracias, Javier Marías

14/09/2022

Estaba decidiendo el tema de este artículo cuando la vida o, más bien, la muerte vino a dictármelo. Me topaba, inesperadamente, con el fallecimiento de Javier Marías, mi novelista favorito contemporáneo y quizás uno de los más grandes. Les confieso que me afectó muchísimo. Su prosa me resulta brillante y sus novelas magistrales. Cuando acababa de leer una ya estaba deseando que escribiera la siguiente y nunca me defraudaba.

Recuerdo, por ejemplo, el sorprendente inicio de Mañana en la batalla piensa en mí que atrapaba de tal manera que no se podía parar de leer hasta el final.

Otra de las novelas que me impactaron de él fue Los enamoramientos. Su forma de describir el alma de la señora que se quedaba viuda me pareció soberbio. Marías sabía, perfectamente, escrutar los sentimientos y plasmarlos en el papel, por eso conseguía que quien leyese sus libros se sintiera plenamente identificado con sus personajes protagonistas.

En las historias que escribió sobre la pareja Berta Isla y Tomás Nevinson, el autor reflexiona sobre la verdad y la mentira de las personas que tenemos al lado, sobre el amor en pareja, la lealtad en el trabajo, los secretos guardados o las peores acciones que seríamos capaces de llevar a cabo. Todo ello con su espléndida lucidez y capacidad para 'vivir' las vidas de las personas tan interesantes que siempre elegía en sus novelas.

Apasionado del lenguaje y la literatura, plasmaba ese amor en todo lo que escribía, con brillantes referencias a sus autores favoritos como Shakespeare o Elliot e intercalando personajes con gran facilidad para hablar distintos idiomas, profesores, escritores… Y tal vez por ello, porque amaba sinceramente leer y escribir, hacía esto último de una manera tan sabia que sabía captar, profundamente la atención y admiración de su público lector.

Él ha fallecido y, al leerlo tanto, nos parecía que era alguien cercano a nosotros, a quien podíamos acercarnos fácilmente, a través de sus palabras. Por eso cuando hemos sabido de su muerte, parece que sentimos cierta orfandad compensada, claro está, por la grandeza de su obra, que trasciende su vida.

Esa es la grandeza del arte. Las obras convierten en inmortales a quienes las han creado y eso, de algún modo, consuela al público.

Las personas que nos regalan libros, películas, obras de teatro, cuadros, canciones, composiciones musicales, esculturas o cualquier tipo de manifestación artística, nos regalan un poco más de vida a quienes admiramos su obra, mientras viven y también cuando se han ido porque su legado es eterno.

Javier Marías ha muerto. Sus novelas han sido un gran regalo que nos sigue llenando la vida de belleza. DEP.