Seis bolardos móviles impedirán el acceso a vías peatonales

Hilario L. Muñoz
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El Consistorio espera destinar 32.743 euros a la instalación de estos equipamientos que se ubicarán en los accesos a plaza Mayor, plaza del Pilar y en la calle Postas y que estarán conectados con el centro de control

Seis bolardos móviles impedirán el acceso a cales peatonales - Foto: PABLO LORENTE

Otro de los proyectos del superávit del pasado año que se aprobará este jueves es habilitar una partida de 32.743 euros destinada a la adquisición de seis bolardos móviles fabricados en acero y hormigón cuyo objetivo es liberar a los vehículos que actualmente impiden el acceso a las calles peatonales. La ubicación de estos automóviles de la Policía Local o de la Policía Nacional, en ocasiones, es una medida de seguridad con la que se pretenden evitar atropellos en aglomeraciones y el hecho de que sean móviles implica que se podrán abrir cuando sea necesario el paso de vehículos a las zonas peatonales. 
Los seis bolardos, según el proyecto al que ha tenido acceso a La Tribuna, se ubicarán en las calles Carlos Vázquez, María Cristina, General Aguilera y Bernardo Mulleras en el acceso a la plaza Mayor, así como en la calle General Aguilera hacia plaza del Pilar y en Mercado Viejo, en la confluencia con Postas. 
Desde el servicio de Movilidad se apunta a que se trata de una inversión para la que no es necesaria obra civil para su instalación y que es un objeto que puede verse desde 300 metros, lo que implica seguridad para quienes no conozcan su existencia. Estas instalaciones cuentan con iluminación, diseño antivandálico, sistema de apertura, baterías recargables y un peso de hasta una tonelada que las convierte en un elemento de seguridad clave para evitar el acceso. La vida útil de esta infraestructura se estima en unos diez años.  
El uso de vehículos para impedir los posibles atropellos de índole terrorista se han convertido en una constante desde hace años a la que con el tiempo se han unido las vallas Jersey, los dispositivos de plástico cargados con agua y que cumplen el mismo cometido, o el empleo de bolardos de gran peso pero fijos y que se emplean en ciertos acontecimientos. El inconveniente de estos elementos es la necesidad de retirarlos manualmente para el acceso, por lo que con el empleo de un bolardo móvil se puede garantizar la seguridad frente a los atropellos en zonas de alta confluencia de peatones, a la vez que se premite el acceso a los vecinos de esa zona cuando sea necesario o de los vehículos de seguridad y sanitarios.