Los regantes piden a la CHG una nueva junta de explotación

Ana Pobes
-

La masa de agua subterránea del Campo de Montiel ve un «agravio» la asignación de nueve hectómetros cúbicos por 9.000 hectáreas en comparación a otras comunidades de usuarios.

Regadío en la provincia. - Foto: Rueda Villaverde

La Comunidad de Regantes de Aguas Subterráneas del Campo de Montiel celebró hace unos días su primera Junta General Ordinaria ya como masa de agua constituida. Durante la reunión, que tuvo lugar en la Casa de Cultura de Ossa de Montiel, en la provincia de Albacete, se abordó la necesidad de pedir a la Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG) la celebración «lo antes posible» de una nueva junta de explotación de cara a mejorar la dotación de agua para sus cultivos en esta campaña. Así lo comentó a este periódico el presidente de los comuneros del Campo de Montiel, Juan Vázquez, quien calificó de «injusta» la dotación para este año de nueve hectómetros cúbicos por 9.000 hectáreas y que supone un «agravio comparativo» con el resto de masas subterráneas a las que se les ha dado «como mínimo, el doble». Pone de ejemplo a la comunidad de regantes del pantano de Peñarroya , que recibe «25 hectómetros cúbicos por algo más de 7.000 hectáreas». Consideran que han sido «maltratados con otras masas de agua».
Vázquez argumentó que el pantano de Peñarroya, al igual que el Parque Natural de Las Lagunas de Ruidera, rebosa agua, por lo que no entiende el motivo por el que al Campo de Montiel se le deje con un rendimiento «mucho menor» cuando «los niveles piezométricos son altísimos dentro de nuestra masa, que se ubica en la zona más alta y con más agua». Con esta dotación, 2.000 hectómetros cúbicos por hectárea, resulta «muy difícil poder mantener mínimamente nuestros cultivos y el número de empleados que hemos tenido en los últimos años», por lo que exigió que se incrementen los volúmenes por hectárea, ya que «el agua adjudicada es insignificante y nuestra masa está en perfecto estado», insistió.

Adaptarse a la normativa. El presidente se refirió también a la ‘no acumulación’ de agua, medida que ha supuesto una «sorpresa inesperada» entre el sector y que conllevará «muchos expedientes» a lo largo del Alto Guadiana. La comunidad de usuarios ha presentado un escrito a la Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG) pidiendo más tiempo para que «todo el mundo se adapte a esa nueva normativa» y confió en que «haya un mínimo de sensibilidad por parte del presidente y del comisario de aguas». Recordó que hace 15 años se podía acumular el agua en varios pozos con el «criterio de racionalizar y ahorrar» el rendimiento de las explotaciones, por lo que «no hacía falta poner en funcionamiento todos los pozos ni toda superficie por el alto coste que suponía. El agua de todos los pozos se acumulaba en uno o en dos y en la superficie que se tuviera mejor». Pero ahora, lamentó, esa acumulación se ha prohibido. El motivo que ha trasladado la administración es que de esta forma se podrá ahorrar agua al considerar que «habrá gente que no podrá invertir en poner en marcha esos pozos ni adaptar los riegos antiguos a los modernos». Una iniciativa que para el presidente de la masa de agua subterránea Campo de Montiel traerá consecuencias. Entre ellas, que de ser un agua extraída legalmente se utilizará ilegalmente, aunque confió en que se produzca «un golpe de suerte y se prorrogue».
La constitución como masa de agua lleva a que formen parte de ella todos los usuarios de masas de aguas subterráneas, ya sea industrial, ganadero, de abastecimiento a la población... del Campo de Montiel, lo que supone «muchos más socios y pozos de este nuevo perímetro», ya que se pasará del centenar de socios a más de 600 asociados, abarcando unos 800 pozos de la comarca.
Durante el encuentro celebrado recientemente en Albacete, la masa de agua subterránea del Campo de Montiel, en Junta General Ordinaria, dio también luz verde a los presupuestos de este año, y que ascienden a unos 100.00 euros «con un equilibrio entre los gastos y los ingresos». Una partida similar a la de otros años y en la que se contempla la adquisición de un nuevo vehículo para el personal técnico, ya que «ahora se van a tener que hacer muchos más kilómetros», y la implantación de un sistema informático de cara a llevar un registro detallado con la información y los expedientes de cada uno de los comuneros, lo que supondrá la contratación, al menos este año, de un técnico que «haga todo el trabajo de tiempo e ir introduciendo todos esos datos». Asimismo, la comunidad de usuarios ofrecerá a sus asociados nuevos servicios como, entre otros, el de asesoría personal y fiscal y gabinete jurídico.