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José Rivero

Doble Dirección

José Rivero


Apagón

02/02/2022

La grabación de la serie de Movistar Apagón en los días en curso del mes de febrero, en Ciudad Real, con todos los inconvenientes derivados de la restricción de movilidad en el entorno de la Puerta de Santa María y del primer tramo de la carretera de Porzuna, compone una metáfora cabal y tronante del momento más atronador por el que nos desenvolvemos. Momento atronador que unos critican y otros aplauden, pero que ninguno elude el fondo ambiguo del asunto. 
Momento atronador, por demás, que las autoridades municipales del momento han querido ver como una cierta oportunidad de visibilidad urbana –tras el paso titubeante y cuestionado por Fitur– y de rentabilidad electoral, en momentos de notoria invisibilidad real y en momentos preliminares del año electoral que marca el horizonte. Una ventana de oportunidad, como se dice ahora en lenguaje comercial-mercantil pomposo. Aunque no se fije qué oportunidad es esa que se nos presenta con el rodaje del repetido Apagón. Notoria invisibilidad de proyectos de futuro, por más que se publiciten planes modernizadores y propuestas-sonajero con llamadas reclamo de diverso formato. Invisibilidad del futuro esbozado, que se acomoda a la perfección al nombre de la serie en curso de rodaje: Apagón, como si con ello se produjera, no sólo, la constatación del fracaso de la política energética nacional en momentos de la cascada inversa en la creciente evolución del precio del megavatio/hora, del incremento del precio de gas y del alza de los combustibles comunes. Que todos los aspectos citados están referidos a un verdadero apagón energético, aunque este no sea el filmado. 
Junto a las paradojas citadas antes, las más próximas, como es la de ver aparecer un renacido rótulo de nueva planta sobre las extintas instalaciones del Hospital Provincial del Carmen; que eso fue otro apagón considerable, justo cuando se padecen las estrecheces sanitarias que dicta la pandemia de la COVID-19, y justo cuando se cumplen 17 años de su abandono como hospital. Pese a ello, sobre la cubierta de las policlínicas, hemos visto crecer un llamativo rotulo en letras rojas, con la denominación ¿impropia? de Hospital, que ni estuvo visible en su época de esplendor ni lo estará tras el fin del rodaje. El efecto surreal de tal medida de rotular lo inexistente ha coincidido, además, con la presentación del nuevo edificio administrativo que promueve la Junta de Comunidades para asentar sus dispersas dependencias y oficinas que serán trasladas la neo-hospital del Apagón. Y que, a juicio de algunos observadores, producirán otro apagón en partes considerables de la ciudad desfuncionarizada, cortada al tráfico general y un tanto apagada.