Más de un 15% de aceituna se queda en los olivos

H. L. M. / M. L.
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La campaña finalizará con una merma superior al 50% ya que la cosecha se situará por debajo de las 40.000 toneladas de aceite producidas en la provincia

Más de un 15% de aceituna se queda en los olivos - Foto: PABLO LORENTE

La campaña de la aceituna 2019-2020 quedará para el recuerdo como una de las peores de cuantas se han registrado en la provincia. Las condiciones no han venido de cara, todo lo contrario. Ni lo meteorológico ni los precios ni los mercados han sido favorables para el sector. La campaña arrancó en diciembre con pesimismo y finalizará de la misma manera, constatando que, además, «entre el 15 y el 20 por ciento» de la aceituna se ha quedado en el árbol o en el suelo al no ser rentable su recogida. Muchos agricultores han optado por no contratar cuadrillas de temporeros ante el bajo precio que tiene la aceituna y el aceite. Muchos gastos para el escaso rendimiento, si es que lo consiguen, con la posterior venta del producto. De este modo, la Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (Asaja) estima que esa cifra de no recogida se situará «entre el 15 y el 20 por ciento», según informó su gerente, Agustín Miranda. 
De este modo, cuando la campaña está dando los últimos coletazos en la provincia, las cifras de cosecha tienden a la baja. En total, la producción en esta campaña se situará «entre las 35.000 y las 40.000 toneladas» de aceite de oliva, lo que supone menos de la mitad que la campaña pasada, cuando se situó en las 80.000 toneladas, según las previsiones de Asaja. Desde Cooperativas Agroalimentarias de Castilla-La Mancha no hacen aún balance de cierre, pero matizan que la cosecha podría ser «menor de lo que se temía», que era un 50% menos. El contraste en relación con la campaña pasada es evidente, ya que el año pasado fue un buen año y, sin embargo, en este el sector atraviesa una de sus peores crisis.  Miranda apuntó que la campaña va por zonas, con cooperativas que reducirán un 90% su producción y otras como El Progreso, que hizo balance esta misma semana y que cifra la pérdida en un 35 por ciento y hay diferencias entre el regadío y el secano.  
En este descenso de la producción pesan, o mejor dicho, restan todas las circunstancias: la aceituna que no se ha recogido y que, por tanto, no se ha facturado en las cooperativas y almazaras, así como las condiciones meteorológicas, marcadas por falta de lluvia, que ha impedido que el fruto cobre fuerza, o por el viento, que tiró parte de la producción al suelo y ahí perdió peso y propiedades hasta no hacer rentable su recogida. A esto hay que sumar que el olivar es un cultivo vecero, es decir, que combina los años de fuerte producción con los de ‘descanso’. 
Todo ello ha venido acompañado de una situación de bajos precios que ya denunció en octubre el sector olivarero con una gran manifestación protagonizada en Madrid. En concreto, la aceituna se ha vendido por norma general entre los 35 y 40 céntimos el kilo, frente a los 50 céntimos del año pasado, indicó Miranda. El precio el año pasado compensaba por la cantidad que se podría obtener pero este año no ante el coste de sacarle rendimiento. Tampoco el aceite de oliva ‘levanta cabeza’ en el mercado y tiene que soportar ventas por debajo del coste de producción. 
«La pérdida de rentabilidad en lo económico se situaría en el 70 u 80 por ciento debido a los precios bajos, la poda, la pérdida de aceituna», expuso, el vicepresidente de COAG en la provincia, Victoriano Alhambra, quien coincidió en que no se llegarán a «40.000 toneladas» y que en «los olivares que ha merecido la pena se han recogido solo los jornales» como muestra del bajo rendimiento de este año.