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Yolanda Díaz, la esperanza a la izquierda del PSOE

Agencias
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Unidas Podemos confía en que la ministra de Trabajo acepte liderar una candidatura a las elecciones generales que podría aglutinar a todas las fuerzas progresistas, incluido Más País

La vicepresidenta segunda ya ha adelantado que se va a tomar su tiempo para decidir cuál será su futuro. - Foto: Ballesteros

Todos lo dan por hecho. No hay otro perfil mejor que el de Yolanda Díaz para reorganizar el espacio a la izquierda del PSOE y unir lo desunido, o al menos salvar los muebles en unas próximas generales. Lo piensan en Podemos, lo piensan en IU, y lo piensan en otras organizaciones huérfanas de candidato. Pero la vicepresidenta segunda del Gobierno, muy a la gallega, elude adelantar una decisión que en este momento, sin una convocatoria electoral en el horizonte, no parece urgente. Por mucho que fuera el propio Pablo Iglesias quien la designara como cabeza de cartel de Unidas Podemos en una futura cita con las urnas.

Lo tiene hablado con el propio Iglesias: Díaz se va a tomar su tiempo para confirmar su candidatura y antes de decidir quiere sondear y pulsar el ambiente, no solo en los partidos, sino en todo tipo de colectivos y agentes sociales más pegados a la ciudadanía. Esa es la esencia del «proceso de escucha» -como ella misma lo ha bautizado- al que se ha lanzado antes de tomar o de hacer pública su decisión. Y de ahí que cada paso que da se interprete como la búsqueda de alianzas para construir una plataforma nueva que aglutine el voto a la izquierda del PSOE, que trascienda a Podemos y que abra la puerta a muchos más. Sus encuentros recientes con la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y con la vicepresidenta valenciana, Mónica Oltra, son un ejemplo.  «Creo que a nuestro país le encantaría ver a mujeres diferentes que sean capaces de trabajar juntas», decía la dirigente de Compromís mientras Díaz enfatizaba su idea de agrupar «muchas manos, plurales, mestizas, diversas» y «probablemente contradictorias».  Declaraciones que han alimentado las quinielas sobre futuros pactos en la izquierda entre estas tres dirigentes políticas.

El hecho de que la número tres del Gobierno no sea afiliada ni de Podemos ni de IU, circunstancia que la sitúa en terreno de nadie, puede resultar algo positivo para cerrar alianzas, incluso las más improbables, como que Íñigo Errejón pueda incorporarse a ese proyecto, algo que hoy por hoy no parece nada realista. «Nosotros y nosotras estamos recorriendo un camino que no es contra nadie pero que es un camino propio, un camino verde de preocuparnos de las pequeñas cosas que de verdad importan», resaltan desde Más País.

Como Leo Messi

Por ahora, Díaz no va a confirmar que acepta el encargo de Iglesias. En su entorno dicen que no ha tomado aún una decisión, pero en Podemos lo tienen claro, no contemplan otra posibilidad. A estas alturas del partido, con varios expulsados y con ganas de superar el cansancio, la gallega es Leo Messi para los morados. La vicepresidenta segunda sigue siendo la líder política más valorada en la mayoría de las encuestas y cuenta con el respaldo que le dan los acuerdos alcanzados con los agentes sociales. En este sentido, la fuerza morada está cada vez más satisfecha de lo que se atribuye como logros propios en el Ejecutivo de coalición.

En este momento, la ministra sigue entregada a sus tareas de gobierno que, además del empeño en la subida del salario mínimo -pactada ya con los sindicatos-, incluyen la negociaciones de la prórroga de los ERTE o la modernización del mercado laboral.

Pero, en todo caso, hay un hito próximo en el horizonte de la izquierda, el congreso del PSOE de octubre, antes del cual no es esperable que Unidas Podemos mueva ficha. Y menos Yolanda Díaz -gallega de Fene, una pequeña población de la costa coruñesa próxima a Ferrol-, a quien la izquierda corteja para que se decida a emprender una singladura cuyo puerto de destino, por ahora, se vislumbra a dos años vista, para las elecciones generales.