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Un euro con luces y sombras

SPC-Agencias
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La llegada de la moneda única ha permitido a España un crecimiento económico que ha disparado el PIB un 60% en dos décadas a pesar de que los precios se han incrementado por encima de los salarios

Un euro con luces y sombras - Foto: EUROPA PRESS

¡Las dos décadas de la puesta en circulación del euro que se acaban de cumplir han puesto de manifiesto las grandes ventajas de trabajar en un contexto común de estabilidad económica en España.  Aunque no todo han sido aspectos positivos, dado que los ciudadanos experimentaron como el euro disparó los precios, primero con el redondeo y, luego, con valores más propios de los países del norte, ya que el poder adquisitivo de los trabajadores disminuyó ante la impotencia de los españoles.

La mayoría de los ciudadanos valora que el euro representó para España estabilidad y capacidad de crecimiento, aunque en estas dos décadas también ha tenido sombras muy importantes, como el notable encarecimiento de los costes muy por encima de los salarios.

Los economistas señalan que el resultado es positivo, dado que ha propiciado un marco de estabilidad cambiaria y monetaria que ha favorecido el avance en la convergencia con la Unión Europea (UE).

«El balance me parece extremadamente positivo y más en una etapa en la que hemos tenido que vivir catástrofes como la crisis financiera de 2008 y, posteriormente, la crisis provocada por la pandemia en los últimos dos años. Hubiera sido todo muchísimo más complicado si hubiéramos estado fuera del euro», explica Juan Ignacio Crespo, analista financiero.

No obstante, el profesor de Economía de la Universitat Abat Oliba CEU, Albert Guivernau, defiende que todas las ventajas del euro no sirvieron para amortiguar la crisis «que impactó de forma muy similar en el conjunto de países de la UE, formaran parte o no de la eurozona». Entre las principales carencias, Guivernau subrayó las diferencias entre las estructuras productivas de los países miembros y la falta de movilidad de trabajadores frente a la de los capitales, así como la incompleta unión bancaria y la inexistencia de una integración fiscal. 

Como dato positivo, el PIB de España ha aumentado un 60%, de los 700.993 millones de euros de 2001 a los 1,12 billones en menos de dos décadas, con un incremento de la renta por habitante del 40%, de 17.200 a 23.693 euros, aunque por debajo de los 33.260 euros de la media de la unión monetaria.

Para el profesor de EAE Business School, Javier Fernández-Pacheco, la moneda única «ha ayudado a facilitar el comercio intracomunitario», algo que ha beneficiado a España, cuyos principales mercados de exportación son Francia y Alemania. «A nivel nacional tener una divisa con el BCE, alejado del poder político, nos ha permitido tener una inflación baja a lo largo de los últimos años y eso es muy positivo para la economía. Además, permite acceder a una financiación internacional mucho más barata y, como la deuda es en euros, no hay peligro de que se devalúe», añade Fernández-Pacheco.

Pérdida de autonomía 

En aquel momento también preocupaba la pérdida de autonomía monetaria y que el Banco de España se quedara sin la posibilidad de devaluar la moneda nacional como herramienta para impulsar la economía en caso de que fuera necesario. «Aunque hayamos perdido autonomía, es bueno si lo que sucede es el desarrollo económico a mayor velocidad que ha experimentado España del que se habría dado si no hubiéramos estado en el euro», destaca Crespo, que cree que el Banco de España nunca habría podido dejar los tipos de interés a cero, como ha hecho el BCE.

«Si no hubiéramos estado dentro del euro hubiéramos estado pagando tipos de interés más altos».