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Ciudad Real perdería casi la mitad de su población en 80 años

R. Ch.
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La Oficina Europea de Estadística, Eurostat, prevé que la provincia baje de los 400.000 habitantes en el año 2050. En 2055, cuatro de cada diez personas tendrían más de 65 años

Ciudad Real perdería población a las puertas del siglo XXII - Foto: Rueda Villaverde

La crisis demográfica ha llegado para quedarse, al menos, hasta que acabe el siglo. Esa es la perspectiva con la que trabaja Europa en sus previsiones de población que lanza de aquí al año 2100 para una provincia, la de Ciudad Real, donde se encienden todas las alertas. Las cuentas son las que hace Eurostat, la Oficina Europea de Estadística. Y no puede ser más pesimista. Si nada cambia, la provincia irá perdiendo población, de forma continuada, hasta que acabe el siglo. En las próximas ocho décadas, Ciudad Real perderá casi la mitad de su población. La provincia, con 492.591 habitantes a fecha de 1 de enero de 2021, bajará de la barrera de los 400.000 habitantes en 2050, en 2080 tendrá menos de 300.000 habitantes y llegará al siglo XXII con 269.000 residentes. La densidad de población en la provincia entonces será como la que tienen ahora regiones del norte de Suecia, de Noruega o de Estonia.

En España, solo Zamora, Ávila y León perderían, en porcentaje, más población que Ciudad Real, que estaría entre los 85 territorios comunitarios donde más caerá el número de habitantes, un 'mal' que Europa prevé que se extienda sobre siete de cada diez provincias del viejo continente, que por cierto, será cada vez más viejo. En Ciudad Real, por ejemplo, a partir de 2040, en poco más de una década y media, uno de cada tres habitantes tendría 65 años o más. Y desde 2065, dos de cada diez ciudadrealeños habrán cumplido ya 80 años. En el año 2055 se espera llegar a ese momento más delicado. Cuatro de cada diez personas que vivan en Ciudad Real tendrán 65 años o más. No sería hasta 2070 cuando se empiece a vislumbrar un cambio: ese año, el peso de los menores de 20 años en la demografía provincial crecerá por primera vez. Serán algo más del 14 por ciento.

Se vivirán más años en parte, también, por los avances sanitarios que se puedan producir de aquí a que acabe el siglo XXI. Los hombres nacidos en 1975 tenían una esperanza de vida de 70 años. Los que nacieron en 2021 ganaron casi una década: 79 años. Los que lleguen al mundo en 2100 llegarán a vivirán casi otra década más, hasta cumplir 90 años. En el caso de las mujeres, las ciudadrealeñas que nazcan al inicio del siglo XXII llegarán casi al siglo XXIII. Su esperanza de vida se dispara hasta los 93 años. Hoy es de 85. En 1975 era de 75.

El reto demográfico que se plantea en territorios como el de Ciudad Real a  largo plazo se ve en indicadores de dependencia. Lo que no cambiará será el decrecimiento vegetativo. Será negativo, igual que ahora, según las previsiones de Eurostat donde siguen apareciendo menos bebés y más defunciones. En 2100 es cierto que de cumplirse la previsión de Eurostat en una Ciudad Real con menos población, morirá menos gente que ahora, unas mil personas menos, pero esas defunciones doblarán a los nacimientos. Si hoy nacen unos 3.500 bebés al año, en 2100 serían unos 2.000. Los fallecidos estarían en torno a los 4.000. Eso sí, las familias ciudadrealeñas tendrán más hijos que las de ahora. La tasa de fecundidad de las mujeres que vivan en la provincia irá aumentado desde esta misma década de los años 20 y superará los 1,5 niños en 2100.

Las proyecciones de población que realiza Europa analizan más de 1.000 unidades administrativas locales equivalentes a las provincias españolas. Con todas se lanza a dibujar un escenario demográfico donde Madrid y Barcelona serán los territorios más poblados ya no de España, sino de toda Europa. Las dos ganarán dos millones de habitantes en las próximas décadas, por delante de Berlín, Roma, Milán, Estocolmo o Lisboa. Todas menos la capital italiana ganarán vecinos. Mayotte, un archipiélago francés entre Madagascar y la costa de Mozambique será el territorio que más población ganará, por delante de la isla de La Palma, y Smolyan, en Bulgaria, la que más perderá.

En esos datos de población, el influjo de la emigración es otro factor que Eurostat analiza. Los supuestos que plantea la oficina estadística comunitaria señalan que Ciudad Real será tierra de acogida a partir de 2040. La provincia ganará en torno al millar de habitantes al año llegados de otros puntos del mundo, descontando los que se marchen.