Empate a nada

C. de la Cruz
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Empate a nada - Foto: Pablo Lorente

El Manchego, con sólo un tiro entre los tres palos, suma un punto frente a un Villacañas igual de ineficaz (0-0)

Sumar un punto cuando sólo has realizado un tiro entre los tres palos es un premio desmesurado, aunque para fortuna del Manchego su rival tampoco hizo méritos suficientes. Incluso el técnico del Villacañas pidió disculpas a los aficionados, aunque a Sergio Inclán le costó más reconocer que el empate fue más que justo; un empate a nada en el Juan Carlos I. 
Hubo que esperar casi 40 minutos para observar algo parecido a un ataque con criterio del Manchego, una acción veloz que se extinguía en un remate demasiado cruzado de Rubén Gómez. La rapidez había sido precisamente el mal de los mancheguistas en el primer acto, que abusaron del balón largo y prescindieron de la elaboración ante un Villacañas que se hizo dueño del choque y arrinconó a su rival, pero que se mostró muy bisoño arriba. Las defensas como protagonistas.
Ni Flueras ni Jordi Vidal pudieron estar sobre el terreno de juego, ya que todavía se está pendiente de tramitar las fichas de estas últimas incorporaciones. Y por azares del destino sí que pudo debutar Lopo, meta que desembarcaba la semana anterior en el Manchego para sustituir a Carlos Villa, que volvió a Bolivia en busca de minutos, y es que la lesión de Sergio en el entrenamiento del pasado viernes daba su primera oportunidad al nuevo cancerbero. Su actuación, correctísima a pesar de la poca exigencia a la que le obligó el Villacañas.
El público, ante el tedio del primer acto, aceptó de buen grado la llegada del descanso. La salida de Maikel, que jugaba su primer partido en el Juan Carlos I, más que nada por la novedad, elevó algo el ánimo de los espectadores. El partido se jugaba en la grada, con leves protestas que interrumpían largos periodos de silencio. Mal tenía que ir el choque cuando un corte defensivo de José Arturo a Capelo arrancaba aplausos.
No se trataba de falta de interés de Manchego y Villacañas, sino de una completa falta de precisión por ambas partes, que equilibraban la falta de calidad con intensidad en la recuperación. Lo mejor, un disparo lejano de Manzano que golpeaba en el palo y un disparo de Biho, el único entre los tres palos del Manchego, dentro del área que se dirigió directamente a las manos de Rodri, pero ninguno desequilibró el marcador en un partido que ganó en emoción en los minutos finales, insuficiente para cambiar la pesadez con la que transcurrió el encuentro. 
El empate fue justo por los pocos méritos mostrados en el campo. El Manchego no gana en el Juan Carlos I desde el 2 de diciembre; cuatro partidos desde entonces y sólo un tanto a favor. Sólo La Solana y Mora tienen peor registro goleador que un Manchego que la próxima semana intentará enmendarse en Tarancón.