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Más usuarios y menos donaciones en el banco de alimentos

Hilario L. Muñoz
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La entidad registra un aumento sostenido de las personas con necesidad por la pandemia más que por la guerra de Ucrania

La nave del Banco de Alimentos en Ciudad Real, ayer. - Foto: Tomás Fernández de Moya

La crisis derivada de la pandemia, aumentada por el efecto de la guerra de Ucrania, ha implicado un incremento de las personas que necesitan la ayuda del Banco de Alimentos para cubrir necesidades básicas. Así lo indican los datos de la entidad en toda España y en Ciudad Real, donde esta ONG ha pasado de atender una media, entre Banco de Alimentos y las entidades asociadas de la provincia, de más de 10.500 personas antes de la crisis sanitaria a unas 12.000 en estos momentos. Un 10% de aumento de las necesidades que llega, en un momento, de subida del IPC o de precio de los consumos energéticos que ha provocado cambios en la lista de la compra, entre ellos, el de realizar donativos en especie a las entidades.

Entre un 15 y un 20 por ciento de los donativos se han perdido, según explicó el tesorero del Banco de Alimentos, Juan Amador. Hay que tener en cuenta, que durante buena parte del coronavirus este tipo de ayuda se ha hecho mediante especie, con los donativos en caja, en las grandes operaciones, algo que suele costar más, por lo que, en breve, se volverá al sistema clásico, con las cajas y los voluntarios repartidos por la provincia con la Operación Kilo, que se celebrará el próximo mes de junio. «Pasar por caja y dar cinco, diez o quince euros cuesta más a las personas que entregar un alimento». Con todo, el dinero se encuentra en el futuro de las organizaciones de ayuda, ya que permite adquirir aquellos productos que sean «necesarios», frente a la posible desorientación que pueda suponer no saber qué comprar para entregar, sin conocer qué necesidades tienen las entidades. Esa diferencia del 10 por ciento de subida y el 20% máximo de caída, deja una diferencia del 30% que nota el usuario, con menos recursos que le acaban llegando.

Esa demanda no se debe a la guerra de Ucrania, aunque «hay alguna persona» que ha precisado la ayuda de la entidad, sino a «los restos de la pandemia», como, por ejemplo, a las personas que el Banco de Alimentos de Ciudad Real reparte desde que apareciera el COVID-19. «Dos veces a la semana el Ayuntamiento nos envía dos listados de gente, 30 a la semana, a los que preparamos unos carros con alimentos», explicó el tesorero de la entidad en la provincia. Se trata de una labor que comenzó en los peores momentos de la pandemia y perdura aún.

El tesorero recordó que durante la pandemia se produjo un incremento de las personas que donaban a las entidades sociales, después bajó y, ahora, con la guerra de Ucrania, «la sensibilidad ha cambiado» tanto en las personas como en las instituciones. La propia Federación de Banco de Alimentos también ha colaborado con la guerra de Ucrania, haciendo un donativo cercano al millón de euros, junto a las aportaciones de los bancos de alimentos. «La idea ha sido enviar dinero porque enviar un bote de conservas a Ucrania no tiene sentido o enviar la leche, que, por ejemplo, se puede pudrir por el camino».

Cierre de 2022

De aquí a final de año, la previsión del Banco de Alimentos es que el número de usuarios se mantenga, siempre que los anuncios del Gobierno de contener la inflación se cumplan. «Podremos seguir repartiendo y vamos a seguir funcionando, pero nos viene bien toda aportación», señaló Amador, quien recordó que al Banco se le puede ayudar en las campañas concretas, pero también con una aportación económica que posibilite la compra de alimentos. La federación se encuentra trabajando en reaprovechar mejor los excedentes alimentarios, como un convenio futuro para que la fruta que sobre de la industria, pueda destinarse a hacer zumo, que se dé a las familias necesitadas.