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Bodegas trabajan para adaptarse al reto del cambio climático

M. Lillo
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Realizan inversiones que van desde la eficiencia de las instalaciones hasta una mayor apuesta por el viñedo ecológico o unos regadíos más sostenibles

Descarga de uva en la pasada campaña de vendimia en la Cooperativa El Progreso, de Villarrubia de los Ojos. - Foto: Rueda Villaverde

Posicionarse en los mercados, incrementar el valor de las ventas de vino u obtener la mayor rentabilidad posible para los viticultores de la tierra son algunos de los retos a los que se enfrentan en el día a día las bodegas y cooperativas de la provincia, pero también hay un nuevo desafío, el del cambio climático, frente al que también luchan y para el que ya desarrollan distintas iniciativas.

«Las bodegas trabajan desde hace tiempo en todo lo que tiene que ver con el cambio climático, es algo muy importante para nosotros», afirmó a este diario el presidente de la DO La Mancha, Carlos Bonilla, haciendo hincapié en que conceptos como la trazabilidad o la sostenibilidad son muy tenidos en cuenta en algunos mercados, en ocasiones «incluso tanto o más que el propio vino». 

Por ello, desde el punto de vista del agricultor, señaló la apuesta cada vez mayor por el viñedo ecológico; y desde las bodegas, por la instalación de placas solares o depuradoras propias, con las potentes inversiones que ello supone. 

Un ejemplo de estas actuaciones es el Grupo cooperativo Vidasol que, ante este escenario que parece cosa del futuro pero que ya es una realidad, está apostando por realizar acciones que reduzcan el impacto ambiental de las bodegas. Así lo expuso a este diario su presidente, Jesús Julián Casanova, quien explicó que están implantando medidas que redunden en la eficiencia energética y en la mayor apuesta por lo ecológico, así como por la instalación de placas solares que disminuyan la emisión de humos, máquinas de bajo consumo energético o adaptación e implantación de las normas de calidad. Del mismo modo, señaló su intención de implantar en sus instalaciones planes de sostenibilidad que se centran en tres ejes de acción: en lo económico, mejorando todos los procesos de molturación de la uva y procesamiento; en la maquinaria, apostando por la innovación; y en el aspecto social, potenciando la responsabilidad social corporativa que tanto valoran en este grupo y que permita mejorar las condiciones de los viticultores. 

Por lo que respecta al viñedo, recordó el proceso de reconversión que viene realizando el sector desde el año 2002, permitiendo no sólo pasar del vaso a la espaldera, sino también diversificando las variedades, en hasta 15 ó 16, pero priorizando no obstante las autóctonas, el tempranillo y el airén.

Del mismo modo, Casanova recordó el esfuerzo medioambiental que también se hace en materia de riego. «Históricamente era un riego por aspersión y ahora se hace por goteo, nocturno y muy controlado con caudalímetros», por lo que estimó que el consumo de agua se ha reducido a una cuarta parte en relación a años atrás, dijo señalando no sólo el compromiso económico que tiene el sector, sino también el medioambiental. 

Otra de las grandes bodegas que viene trabajando en este ámbito es Yuntero, en Manzanares. Para su presidente, Felipe Rodríguez, la mayor evidencia del cambio climático es el adelanto de la vendimia, que ya arranca incluso en agosto y al que han tenido que adaptarse. «Se han acortado los ciclos», dijo para indicar a renglón seguido que aunque las variedades autóctonas son las 'reinas' del viñedo de la tierra, cada vez se busca otras que también pueden 'calar' en la tierra como la merlot, syrah, sauvignon o chardonnay. 

En su caso, recordó la apuesta que se hace por los cultivos ecológicos, en los que fueron «pioneros en los años 90», del mismo modo que subrayó los entre 4 y 5 millones de euros anuales que destinan para buscar la eficiencia energética y reducir la contaminación. En este sentido, se refirió a los más de dos millones empleados en los últimos años para la depuración del agua. «El cambio climático lo tenemos presente porque lo vemos año tras año con el cambio de la maduración de la uva», concluyó.

También viene trabajando en esta materia y en diversos frentes desde el Grupo Montes Nortes, buscando procesos que además de reducir los costes y mejorar la calidad sean más eficientes desde el punto de vista competitivo y también de la sostenibilidad, señala a La Tribuna José Luis Amores, director general de dicho grupo. En el ámbito del agricutor, Amores apuntó al asesoramiento que realizan sobre la eficiencia en técnicas de cultivo y también sobre la incorporación a la producción ecológica, del mismo modo que se refirió en el ámbito de las instalaciones a los estudios de procesos de eficiencia energética, más respetuosos con el medio ambienre, así como a la instalación de placas solares.

Desde el Grupo Montes Norte también trabajan en el reto del cambio climático teniendo en cuenta la calidad a ofrecer a los consumidores, en su apuesta porque éstos lleguen de la tierra a la mesa, de manera que Amores se refirió al premio a la mejor empresa en venta directa que les fue concedido o a la tendencia en la que están inmersos para reducir la huella de carbono.