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Pam y Tommy

Magdalena Tsanis (EFE)
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Disney+ estrena mañana una serie que aborda la relación de la polémica pareja y la filtración de unos vídeos íntimos en su luna de miel, uno de los escándalos más sonados de los 90

Lily James y Sebastian Stan se meten en la piel de la actriz Pamela Anderson y la estrella de rock Tommy Lee.

Fue uno de los escándalos más sonados de finales de los 90, la filtración de un vídeo sexual de Pamela Anderson y Tommy Lee. Ella, actriz e icono erótico de la época, él, estrella del rock en Mötley Crüe, una de las bandas más salvajes en el escenario y fuera de él. La serie Pam y Tommy, que llega mañana a Disney+, recupera aquel turbulento suceso que dio pie al primer fenómeno viral de la historia, cuando Internet aún estaba en pañales, y lo convierte en el centro de un relato de amor, venganza y excesos.

Los intérpretes Lily James y Sebastian Stan han logrado una asombrosa transformación física, gracias a un exhaustivo trabajo de peluquería y maquillaje y, en el caso de James, con prótesis y rellenos para calcar el voluptuoso cuerpo de la célebre C.J.Parker de Los vigilantes de la playa.

El tercer vértice y el más desconocido de esta historia -su versión no salió a la luz hasta que Rolling Stone publicó un reportaje sobre él en 2014- se sitúa Rand Gauthier (Seth Rogen), un electricista aficionado al esoterismo y que había hecho sus pinitos como actor porno antes de trabajar en la reforma de la casa de Tommy Lee.

El baterista de Mötley Crüe lo había despedido de malos modos y sin pagarle lo que le debía, pero el verdadero detonante de su meditada venganza fue que el día en que Gauthier volvió a la mansión para recoger sus herramientas, el roquero lo echó a punta de pistola. 

Fue entonces cuando su exempleado urdió el plan para llevarse la caja fuerte de su casa. Lo que no podía imaginar es que dentro, además de joyas, armas, dinero y un bikini de Pamela Anderson, iba a encontrar el vídeo de su luna de miel.

Anderson y Lee se conocieron una noche de fin de año de 1994 en el club Sanctuary de Beverly Hills, del que ella era copropietaria. Después de aquella noche y de varias llamadas infructuosas, Lee la siguió en un viaje de trabajo a Cancún y logró quedar con ella. Cuatro días después, se casaron allí mismo.

El vídeo, que acabaría dando la vuelta al mundo, era una grabación privada de sus vacaciones, de una hora de duración, que incluía algunas escenas sexuales. Gauthier, con la ayuda de un productor porno, usó internet para promocionar la venta de copias de VHS, ya que su retransmisión vía web no era aún una realidad en aquel momento.

Pam y Tommy no echaron en falta su caja fuerte hasta enero de 1996, cuando cientos de copias del vídeo circulaban por Estados Unidos. Con ayuda de abogados y detectives privados intentaron frenar aquello pero ya era imparable, sobre todo a partir del momento en que un grupo llamado Internet Entertainment Group colgó el vídeo, ahora sí, en internet.

La serie de Disney, dirigida por Craig Gillespie, exprime con toques de humor el morbo que despierta la pareja y lo rocambolesco de la historia y esquiva la parte más polémica -en 1998 Tommy Lee fue condenado por malos tratos a su mujer- al centrarse exclusivamente en el período más dulce de su relación.

La serie muestra, eso sí, la crisis que todo el asunto del vídeo desata en la pareja y se pone más seria y empática con Anderson a la hora de evidenciar las reacciones sexistas que causó la difusión del vídeo, desde la incomprensión de su propio marido a los prejuicios contra ella por su pasado como modelo de Playboy.

ARCHIVADO EN: Disney