Un 'pellizco' de fortuna gracias al boticario

Ana Pobes/Raquel Santamarta
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Rafael arroyo, farmacéutico de villarrubia, repartió gratis participaciones del tercer premio

Rafael Arroyo era ayer uno de los vecinos más queridos en  Villarrubia de los Ojos. Desde hace años regenta la farmacia de la plaza de la Constitución, donde ayer vecinos y curiosos se agolpaban en el interior y a las puertas del establecimiento para celebrar que un pellizco del tercer premio del Sorteo de Lotería de Navidad, el 5.163, cayó en el municipio. Y lo hizo mediante participaciones y gracias a la generosidad de su 'farmacéutico de la suerte', como así le bautizaron ayer muchos de sus vecinos, y que eligió esta curiosa forma de agradecer a sus clientes la confianza depositada durante todo el año regalándoles una simbólica participación de cinco céntimos del número agraciado por la compra de cualquier producto.

Todos preguntaban por él, pero Rafael tuvo que ausentarse de la farmacia por asuntos personales. Querían abrazarle y besarle, pero sobre todo darle las gracias por haber repartido el dinero, ya que cada cliente recibirá  125 euros por papeleta. A las puertas de la farmacia, una agraciada de nacionalidad extranjera mostraba con satisfacción su tres participaciones, en total, 375 euros que enviará a sus dos nietos pequeños que viven en el extranjero. 

Inmaculada Villanueva y Sagrario Ruiz son las dos personas que cada día están con Rafael en la farmacia. Las llamadas, las felicitaciones y la presencia de los medios de comunicación les desborda ante un hecho que ha invadido de alegría y fortuna Villarrubia de los Ojos. Con lágrimas en los ojos y casi sin poder hablar de la emoción, Inmaculada relata que «la ilusión no es que les haya tocado, sino el dinero que se ha repartido entre los clientes, y que es mucho», comenta minutos antes de descorchar una botella de champán. Pero la felicidad se empaña de negro cuando se acuerda de esos muchos clientes que no aceptaron la participación, «algunos no la cogían porque decían que las participaciones no sirven de nada porque nunca toca, y mira», lamenta con los ojos enrojecidos.

La misma alegría se vivió también a unos 50 kilómetros de Villarrubia de los Ojos, en Ciudad Real, donde Victoria Arroyo, mujer de Rafael repartió también participaciones en su farmacia de la calle Pedrera Baja. En declaraciones a La Tribuna se mostró «muy contenta por haber ayudado a mucha gente humilde de un barrio obrero y muy trabajador». Su marido, Rafael Arroyo, tampoco podía ocultar su emoción, ya que durante los últimos años hemos querido transmitir a los clientes nuestra ilusión en Navidad y agradecerles su confianza», señala Rafael quien asegura que  este premio le ayudará a quitarse la carga de la hipoteca, pues  como «cualquier otro español» reconoció «estar hipotecado hasta las cejas». Suerte en forma de fortuna, recuerda, que viene a solventar la «mala y dura situación» que tuvieron que vivir de 2008 a 2011 por los impagos, por lo que ahora «toca celebrarlo y disfrutarlo».