El pasado 28 de enero, el BOE recogía el Real Decreto Ley en el que el Gobierno central suprimía «los procedimientos de preasignación de retribución y a la supresión de los incentivos económicos para nuevas instalaciones de producción de energía eléctrica a partir de cogeneración, fuentes de energía renovables y residuos», o lo que es lo mismo, las primas a las energías renovables. La decisión llegaba en medio de la tormenta que azotaba al sector después de la caída de precios generalizada a partir de la agresiva entrada en el mercado del gigante chino, que se dejó sentir especialmente en Puertollano, una ciudad que había apostado por la implantación de la industria de las renovables.
No hace mucho tiempo, Solaria y Silicio Solar eran los ejemplos más significativos del esfuerzo de reconversión de una ciudad que había vivido anclada a la minería y al Complejo Petroquímico. Ahora mismo son dos de los principales problemas que Puertollano tiene en lo relativo al empleo. Silicio Solar se encuentra ahora mismo en la situación previa a la entrada en concurso voluntario de acreedores después de afrontar un ERE que va a eliminar hasta 325 puestos de trabajo de los 763 empleos con los que contaba. Se han cumplido dos meses desde la declaración de insolvencia y la compañía no encuentra financiación para evitar el concurso.
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