No hubo novedad para el Club Deportivo Puertollano, para quien el lunes de luto fue tan negro como se esperaba. La AFEy la RFEF confirmaron a primera hora de la tarde de ayer el descenso del conjunto industrial a la Tercera División por no haber hecho frente al pago de sus obligaciones económicas con los jugadores de su plantilla, y junto al Puertollano se marchan a Tercera otros cuatro equipos:Denia, Badajoz, Ceuta y Palencia. Para los cinco, además, el descenso al fondo del mar viene acompañado de un bloque de hormigón, atado al tobillo de cada uno para las próximas campañas:si recuperan la categoría, deberán hacer frente a un aval monstruoso. No pasa nada. La selección gana títulos y todos acuden al vestuario para celebrarlo porque, al fin y al cabo, no es la sangre de los poderosos la que se derrama.
No piensen mal. El Puertollano lleva tanto tiempo caminando por el alambre económico que algún año habría de merecer el descenso. Ha sido éste, en el que ha servido de coartada un aval de 200.000 euros a presentar cinco días después de pagar 350.000 euros a los jugadores. El pago no se hizo porque no había para el aval. Al final, ni para lo uno ni para lo otro, y el equipo a Tercera División. Eso sí, la nota de la AFEsuena más a puntilla que a castigo por todo lo que conlleva: al no saldar la deuda, el Puertollano deberá hacer frente a los 350.000 euros si vuelve a subir a Segunda B, y el aval, por aquello del descenso, se multiplica por dos:de 200.000 a 400.000 euros.
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