La presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores Cospedal, destacó ayer el papel social que juegan los profesionales del Derecho. Dijo que la abogacía tiene funciones de marcado carácter social como evidencian «los servicios que presta en extranjería, en las cárceles con los reclusos, la violencia de género y la defensa de la tercera edad», en definitiva, «la ayuda a los más necesitados».
Labor que ha potenciado el decano del Colegio de Abogados de Ciudad Real, Cipriano Arteche, que ayer recibió la Cruz Distinguida de 1ª Clase de la Orden de San Raimundo de Peñafort de manos de la presidenta Cospedal, quien alabó la trayectoria del que considera «uno de los juristas más destacados», experto en el Derecho Civil y Mercantil.
Llegado a este punto, Cospedal declaró que como decía el orador y político Cicerón: «La patria se merece que por lo menos algunas personas estén dispuestas a dar lo mejor de su alma y de su talento» y Arteche «es una de esas personas que nos merecemos los que creemos en la patria en unos momentos que exigen que cada uno demos lo mejor de nosotros mismos», remarcó.
La presidenta de Castilla-La Mancha, que aprovechó el acto togado para hacer un reconocimiento a todos los abogados que trabajan de forma constante y callada en defensa de aquel que más lo necesita, también recordó en su intervención que San Raimundo decía que «la soberbia es el peor enemigo del hombre y cuando confesaba al Papa Gregorio IX le decía que escuchara a los más débiles y eso es lo que debe hacer un abogado».
Cospedal también se refirió «humildemente» a su condición de abogada del Estado y comentó que el presidente del TSJ, Vicente Rouco, les ofreció a ella y al ministro Gallardón vestir la toga para estar en la presidencia judicial, pero declinaron el ofrecimiento porque «pensamos que no es nuestro sitio, él como excelente ministro del Reino de España y yo como presidenta de Castilla-La Mancha».