Primeros ministros que van y vienen, matrimonios reales forjados y rotos... el mundo sigue girando, pero una cosa permanece: Isabel II de Inglaterra, con 60 años en el trono, es la gran constante de la monarquía británica.
Tras vivir el 6 de febrero de 1952 uno de sus días más tristes, con la muerte de su padre, Jorge VI, el 2 de junio de ese año se convirtió en el más importante de sus 26 años de vida: el de su coronación.
Ayer, con motivo del aniversario de ese momento, comenzaron los festejos para conmemorar las bodas de diamante de una soberana que se encuentra en el punto más álgido de su popularidad.
El Reino Unido entero se ha volcado en la preparación de los actos, que dieron el pistoletazo de salida con una de las actividades favoritas de la homenajeada: una carrera de caballos, que tuvo lugar en la localidad sureña de Epsom. Allí la esperaban unos 150.000 espectadores, muchos de ellos caracterizados con trajes de los años 50 o con los colores nacionales británicos.
En sus 60 años de reinado, Isabel II, de 86 años, apenas se ha perdido la carrera en el condado de Surrey, al sur de Londres, y ayer volvió a acudir, vestida de azul, acompañada de su esposo, el príncipe Felipe. También fueron con ella sus hijos Andrés y Eduardo y sus nietas Beatrice y Eugenia.
La monarca fue recibida con una gran ovación, mientras la soprano Katherine Jenkins cantaba el himno nacional, God Save the Queen (Dios salve a la reina).
En todo el Reino Unido hubo salvas para marcar el inicio de las celebraciones en Londres, Edimburgo, Cardiff y Belfast, mientras miles de personas organizaban barbacoas o fiestas callejeras con motivo del aniversario.
Isabel II fue proclamada soberana británica y jefa de Estado de la Commonwealth en 1952. En la historia del país, solo hubo una monarca que estuvo más años en el trono: su tatarabuela la reina Victoria.
Durante sus seis décadas de mandato, la soberana ha sido la única de su familia que se ha mantenido al margen de escándalos. Eso sí, la muerte de la Princesa Diana, en 1997, abrió una auténtica crisis con los ciudadanos, ya que, en lugar de guardar luto públicamente junto con cientos de miles de británicos, optó por retirarse con el clan Windsor a Escocia. Después de la boda, hace ahora un año, del primogénito de Carlos y Diana, Guillermo, la monarca vuelve a gozar de la estima de sus súbditos.
De hecho, la mayoría de diputados británicos decidieron apoyar una iniciativa que pretende vincular el signo más distintivo de la ciudad a la reina: la torre del reloj de la Casa del Parlamento, en la que se encuentra el Big Ben, se llamará Torre de Isabel.
‘PLANING’. Las previsiones meteorológicas anuncian lluvia para hoy, por lo que muchas fiestas se adelantaron a la jornada de ayer.
Eso sí, en Londres se ultiman los preparativos para los festejos de los próximos días. Para empezar, hoy se celebrará un paseo fluvial. Isabel II viajará con su familia en una nave decorada para la ocasión. En total recorrerá el río una flotilla con 1.000 barcos.
Para mañana hay programado un concierto de pop ante el palacio de Buckingham con la participación de estrellas del país como Paul McCartney, mientras que el próximo martes se celebrará una misa y un paseo en carroza hacia el Palacio, en el que, a buen seguro, se dará un baño de multitudes.