Una chica con cara de serpiente recorría ayer los caminos de La Atalaya con aparentes malas intenciones, hasta que Miguel Ángel Carrión mandaba parar y los componentes del equipo técnico se hacían visibles para retocar el maquillaje de Estefanía Sánchez (la chica), hacer fotografías o atender cualquier otra de las muchas necesidades que tiene un rodaje.
Ayer fue la sexta sesión de grabación de la película El último caballero, con la que el director ciudadrealeño Miguel Ángel Carrión busca en esencia divertir al público con una historia de fantasía medieval en la que el protagonista, Adrián Maeso, que interpreta a Banest, un caballero de la luz, no tiene problemas en reconocer que su interpretación, en lo psicológico, se basa en el cansancio que muestra Jeremy Irons en Eragon, mientras que la forma de moverse y combatir la inspira el Viggo Mortesen de las tres películas de El señor de los anillos.
El trío de actores que ayer estuvieron rodando en La Atalaya se completa con Raúl Imbernon, quien encarna a un caballero de la Oscuridad del que destaca la «medio locura que padece Lord Korven, quien en realidad lo único que busca es venganza».
El director y responsable de este proyecto, Miguel Ángel Carrión, se ha especializado en distintas variantes del género fantástico, desde su trilogía vampírica Crónicas de Sangre hasta los miedos de las leyendas urbanas que refleja en su aún no estrenada Historias de leyenda (vol. 1).
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