Huerto urbano, público y solidario

Antonio Criado
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Esta iniciativa, promovida por Eco Huerta Ciudad Real, supone una vuelta a las raíces y enlaza con el aumento de los cultivos ecológicos

Dos mujeres preparan el terreno para la siembra. / - Foto: TOMÁS FERNÁNDEZ

Cultivar huertos urbanos, públicos y comunitarios se ha convertido en nuestro país en una nueva tendencia social de la que Ciudad Real no es ajena. Promover las relaciones sociales, el aprendizaje de la agricultura y la vida sana son algunos de los objetivos de estas iniciativas medioambientales que suponen, además, una vuelta a las raíces y que enlazan con el aumento de los cultivos ecológicos y el consumo de productos locales.

Con estos planteamientos, hace aproximadamente un año, la Asociación Eco Huerta Ciudad Real transformó un solar del barrio del Pilar en una “huerta comunal” que ya empieza a dar sus frutos. Lo que era «prácticamente una escombrera» se ha convertido hoy en un espacio multifuncional donde la actividad productiva coexiste con actividades de carácter social, lúdico o educativo y en la que se dota de herramientas prácticas a las personas participantes respecto al conocimiento en horticultura y jardinería ecológicas de cara al autoconsumo y al autoempleo.

Este huerto urbano, pionero en la ciudad, empezó a ver la luz en abril de 2013 de la mano de Eco Huerta Ciudad Real, una entidad que cuenta con el apoyo y colaboración del Ayuntamiento de la capital, la Asociación de Vecinos y Peña del Barrio del Pilar, Autrade, el Centro de Respiro Alöis Alzheimer, la Fundación Secretariado Gitano, la Universidad regional, Asacam y Ecolugar Castilla-La Mancha.

Carlos Recio, voluntario de la asociación y encargado de seleccionar y organizar los cultivos (aunque las decisiones finales las toma la asamblea), explica que el primer paso, tras conseguir las licencias municipales pertinentes, fue transformar aquel solar abandonado en un proyecto de huerto, que ya ha dado una primera cosecha de «productos típicos manchegos» (tomates, pimientos, berenjenas, calabacines y cebollas), que han repartido entre todas las personas que se han acercado a colaborar.

Asimismo, la asociación ha repartido frutas y hortalizas entre algunas familias del barrio del Pilar con pocos recursos económicos y si en un futuro hubiera excedentes de producción, subraya Recio, se entregarían al Banco de Alimentos de Ciudad Real, por lo que a la vertiente medioambiental se le une también otra de carácter solidario.