Aunque ayer era festivo, nadie lo diría al ver la calle General Rey o la plaza Mayor atestadas de gente como cualquier día laborable, porque casi todos los comercios estaban abiertos; sólo las oficinas bancarias cerradas a cal y canto daban a entender que no se trataba de un día normal. Era 1 de julio y empezaban las rebajas y, aunque fuera domingo, muchos ciudadrealeños saltaron de la cama a primera hora para renovar el armario, tanto que a las nueve y media de la mañana ya se veía a compradoras satisfechas de vuelta a casa con su bolsa en la mano.
Antes de la nueve de la mañana ya había colas delante de algunas franquicias, las más madrugadoras, ya que la mayoría levantó la persiana a las 10.00 horas. Una marabunta entró en las tiendas atraída por lo jugosos descuentos de hasta el 50%.
En las tiendas de Amancio Ortega, sobre todo en Massimo Dutti y en Zara había ‘bofetadas’ por conseguir la pieza deseada, que tenían localizada desde hacía días.
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