Desde el día 2 de julio y hasta el 10 de agosto, los niños ciudadrealeños disfrutan, y seguirán haciéndolo, de un sinfín de actividades gracias a las escuelas de verano.
Repartidos en diferentes colegios, como el Ferroviario, Santo Tomás de Villanueva, Miguel de Cervantes o el Quijote, un total de 1.113 estudiantes de la capital, entre tres y 12 años, pasan las mañanas haciendo manualidades, deporte, visitando museos o dándose un chapuzón en la piscina municipal. Gran parte de los niños que acuden a las escuelas de verano son hijos de familias trabajadoras que en verano no pueden cuidar de sus hijos.
Julia Martínez, monitora en la escuela de verano del colegio Ferroviario, comentó a La Tribuna que las actividades que se preparan intentan ser «diferentes al resto del año, que tengan variedad y que sea una cosa más relajada» para que, ante todo, se diviertan. Según Martínez, pese a que a la mayoría de los niños les cuesta madrugar, van con ganas y algunos incluso «se apuntan sólo para un mes y al final amplían la matrícula».
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