A pesar de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) instara el pasado viernes al Gobierno a subir «ya» el IVA y a rebajar el sueldo de los funcionarios, el presidente del Ejecutivo, Mariano Rajoy, descartó ayer seguir esas recomendaciones «por ahora», minimizó la importancia del consejo del organismo y se encomendó a su programa de ajustes para sacar al país de la crisis. Además, se mostró convencido de que «España sale seguro y pronto» de la actual situación económica si no gasta «lo que no tenemos», al tiempo que reconoció que en el país «hay problemas, pero está todo ordenado».
El jefe del Gabinete insistió en su apuesta europea y aseveró que su prioridad consiste en reducir el déficit del Estado, por lo que aprovechó para anunciar que una de las próximas medidas que se aprobará en el Consejo de Ministros será una reforma de la Administración Pública.
El líder popular defendió el programa de ajustes emprendido por su Gobierno para hacer la economía «más flexible y competitiva», con el fin de generar nuevos puestos de trabajo y lograr crecimiento financiero, al tiempo que indicó que sin los bancos «no hay crédito, sin crédito no hay inversión y sin ésta, no se crea empleo».
«Estamos haciendo las reformas que necesita la economía española, intentando reestructurar el sistema financiero para que vuelva el crédito, pero tenemos que hacer más», apuntó.
En este sentido, indicó que el Viejo Continente precisa políticas y no reglamentos, y se mostró comprometido a trabajar para que «haya más Europa». «La UE necesita más integración política, fiscal y más integración bancaria y tiene que transmitir el mensaje al mundo de que el euro es un proyecto irreversible», indicó, porque, de lo contrario, se generan «dudas entre los inversores».
«TRANQUILIZAR A TODOS». Además, defendió el plan de ayudas de Europa al sistema financiero nacional por un «importe máximo de 100.000 millones» que tendrán que «devolver cajas y bancos, no el contribuyente» y que permitirá que «haya crédito en España para pequeñas y medianas empresas». «Se trata de arreglar lo que estaba como estaba, eso es lo que estamos haciendo en estos momentos», aseveró.
A su juicio, esta medida «no va a producir efectos en el corto plazo», pero es un paso que «hay que dar en la buena dirección» para superar la crisis. «La decisión adoptada debería tranquilizar a todos porque ya hay seguridad en el sistema financiero español», reflexionó, para insistir en que al posibilitar el crédito permitirá a la economía española «crecer». «Un país necesita bancos solventes, que no generen ninguna duda y sobre todo que den crédito a la gente», aseveró.
Tras lamentar que en esta materia también España actúa «tarde», porque hace tres años los socialistas dijeron que «teníamos el mejor sistema financiero del mundo», indicó que ahora le toca actuar al PP.
El presidente viajará hoy a México, donde mañana participará en la cumbre del G-20, un encuentro en el que los líderes internacionales le reclamarán que explique cómo va a usar el dinero recibido.