Una lección de vida

Eduardo Gómez
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Guillermo Alcázar, técnico del Manzanares, conoció el fallecimiento de su padre tras el partido de Pontevedra

El Manzanares Club de Fútbol defendió con mucho orgullo la honra del fútbol provincial y regional ante un conjunto muy superior en todos los aspectos, deportivo, económico y social, como el Pontevedra, en la segunda eliminatoria por el ascenso a la Segunda División B.

El conjunto franjiblanco solo cayó en la prórroga (1-0 en el estadio José Camacho y 2-0 en Pontevedra), y durante muchos minutos silenció al público congregado en el mítico estadio de Pasarón, que terminó siendo invadido por una afición que celebró la clasificación de su conjunto para la ronda final.

Sufrimiento que le tocó vivir en primera persona y como a nadie al técnico del Manzanares, Guillermo Alcázar, que pocos minutos después de la conclusión del partido conocía el fallecimiento de su padre, enfermo desde hace tiempo.

Precisamente, a través de su cuenta en Twitter, el entrenador de Pozuelo de Calatrava ya tenía un mensaje tremendamente emotivo antes de viajar hacia tierras gallegas en la mañana del viernes: «La ilusión azul ahora a Pontevedra, pero el corazón se queda en la carretera Fuensanta y habitación 461», escribió el preparador manchego, letras ilustradas con una foto de la expedición manzanareña antes de montarse en el autobús.

A pesar de esta complicada situación personal, ‘Guille’, como es popularmente conocido, apeló a su profesionalidad y trató de aislarse para preparar los últimos encuentros de la temporada, incluidos los correspondientes a la fase de ascenso. Toda una lección de entereza y vida, ejemplo para los más jóvenes.

Así, y tras conocer el trágico desenlace, informaba de ello a los integrantes del club y rápidamente  se trasladaba a Ciudad Real en un vehículo particular junto a un familiar de un jugador. Llegaba a casa por la mañana para estar junto a su familia en un momento tan difícil y por la tarde, apenas 24 horas después del ya histórico partido en Pasarón, asistía al funeral.

ELOGIOS. Su entrega y dedicación al equipo han sido dignos de elogio y así lo quiso transmitir la directiva. Miguel Bautista, portavoz del Manzanares Club de Fútbol, fue muy claro al respecto: «Queremos agradecer la labor y el trabajo que ha desarrollado, que ha sido extraordinario, y más aún en esta complicada situación. Su familia fue la primera que le invitó a viajar a Pontevedra y fue poco después del partido cuando le informaron del trágico desenlace», relató Bautista ayer por la tarde, camino de regreso a Manzanares.

Por otro lado, el directivo del club quiso agradecer también públicamente el trato recibido por parte del Pontevedra. El Manzanares pernoctó en Vigo y la expedición fue escoltada en todo momento por las fuerzas de seguridad para evitar incidentes.

«Hemos recibido un trato extraordinario, impecable. Las relaciones, tanto con los dirigentes del Lanzarote (rival en la primera eliminatoria) como con los del Pontevedra han sido impresionantes y creo que la imagen que hemos ofrecido es para estar orgullosos», afirmó Bautista.

El magnífico comportamiento de la plantilla fue precisamente resaltado ayer por todos los medios de comunicación de Pontevedra y es que en la anterior eliminatoria el ambiente que se vivió ante el Mensajero fue muy diferente.

Ese comportamiento señorial ha sido siempre una de las consignas de su técnico, Guillermo Alcázar, que supo encajar con máxima deportividad la derrota en un momento tan complicado.