Pobres de solemnidad. Así se sienten los 800.000 refugiados de todo el mundo que tuvieron que hacer sus maletas y abandonar su país como consecuencia de las guerras, revoluciones, persecuciones políticas o por la necesidad de buscar alimento, y se vieron obligados a buscar acogida fuera de su territorio, según denuncia el último informe publicado por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) con motivo de la conmemoración del Día Mundial de esta figura, que se celebró ayer. El organismo también cifra en 42,5 millones de personas las asiladas en todo el mundo.
Acnur destacó especialmente el caso de Malí, que en 2012 se ha convertido en un nuevo punto caliente de expulsión de personas, tanto dentro como fuera de sus fronteras, uniéndose así a Libia, Somalia, Sudán y Costa de Marfil, que encabezaron el ranking en el último año.
En lo que va de 2012, más de 150.000 ciudadanos están buscando cómo subsistir en otras partes del país y otras 160.000 se han refugiado en otros territorios de la región, como Mauritania, Níger, Burkina Faso y Argelia.
En Mauritania se ha construido el campamento de M’Bera, con 65.000 personas, y en Níger el de Tillia, con 15.000. En ambos, Acción Contra el Hambre (ACH) desarrolla programas de nutrición, sobre todo para niños menores de cinco años, y saneamiento, que contemplan la construcción de letrinas, duchas y pozos.
«Al principio, las familias que tuvieron que huir de Malí fueron acogidas en pueblos cercanos por sus allegados, pero al terminarse las reservas alimentarias de éstos, tuvieron que continuar su peregrinación», detalló Filippo Busti, coordinador de Agua y Saneamiento del Equipo de Emergencias de ACH.
Busti explicó que el principal motivo de la huida de los malienses es la violencia generada por los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los secesionistas tuareg en el norte del país. «No ha sido una marcha forzada por la búsqueda de comida, eso ha venido después. Si no hubiese habido un problema de violencia, nunca habrían abandonado sus casas y pertenencias», aseveró.
A los refugiados del norte de Malí, en Níger se suman los procedentes de Libia y Costa de Marfil, que en su momento emigraron a estos países en busca de trabajo y que, debido a los conflictos bélicos, han tenido que regresar. «Han vuelto sin nada, ya no pueden mandar dinero a casa y ahora tampoco encuentran trabajo», indicó.
palestinos. Por su parte, la Agencia de Naciones Unidas para los refugiados de Palestina (Unrwa) advirtió ayer de que una parte importante de los asilados en todo el mundo son palestinos, cuya situación humanitaria es especialmente «alarmante» en la franja de Gaza a causa del bloqueo impuesto desde hace cinco años por Israel contra esta zona.
«En 1948, 700.000 palestinos fueron despojados de sus tierras, de sus hogares y de sus recuerdos, convirtiéndose en refugiados; hoy, son más de 4,9 millones», indicó el Comité Español de la Unrwa en un comunicado.
En la franja de Gaza, indica la agencia, «se ha creado una crisis humanitaria sin precedentes» a causa del bloqueo del Estado judío desde el año 2007, «una medida que es contraria al Derecho Internacional».