Reencuentro con el Nazareno

M. Chaves
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La cofradía, aunque no pudo completar su estación de penitencia, volvió a procesionar por Ciudad Real tres años después

Imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno. - Foto: Pablo Lorente

La madrugada del Viernes Santo, tres años después, volvió a ser especial en Ciudad Real. De hecho,  y como piensa la mayoría de los cofrades, la madrugada fue lo que tiene que ser: el momento perfecto para que la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno pasee por las calles de la que es su ciudad regalando bondad a todos cada uno de sus fieles. De esta forma, y después de los malos recuerdos de 2011 y de 2012, desde las once y media de la noche el gentío se agolpó en las inmediaciones de San Pedro a la espera de ver un paso que cada año deja entrever lo que será en el futuro cuando esté terminado y para llenarse con la dulzura que transmite la imagen de Illanes de la mano de una cuadrilla de costaleros empeñada en transmitir humanidad en el caminar del Señor. Algo que, sin duda, han conseguido.

No obstante, para los hermanos del Nazareno la madrugada comenzó antes de las doce, y si en los ejercicios anteriores las caras en San Pedro solo dejaban espacio a las muecas de tensión y nervios, en este 2013, aunque sin confianzas, podía verse que los miembros de la corporación tenían en su interior la certeza de que podrían realizar estación de penitencia con su Cristo; algo que  cristalizó en realidad cuando el hermano mayor, Luis Enrique García, anunció a quince minutos para la medianoche que saldrían porque el riesgo de precipitaciones apenas era del 30 por ciento y para última hora de la jornada. Una decisión que, como suele ocurrir en las hermandades serias, fue tomada con normalidad y con el inicio de los trabajos pertinentes para formar el cortejo.

De esta forma, y con muchas miradas al cielo por parte de los ciudadanos que hicieron suyos los aledaños de San Pedro, la última campana de las doce de la noche dio paso a la llamada de un hermano a unos portones que se abrieron para alumbrar a una cruz de guía que aprovechó la noche de luna llena adornar aún más, si cabe, de solemnidad la salida de una cofradía que también ha hecho del buen gusto y la seriedad en sus filas una seña de identidad y que en este 2013, por primera vez, llevaría sus rezos hasta el convento de las Hermanas de la Cruz. (Más información en la edición impresa)