«La nueva forma de consumir poesía rescata algo nuestro»

M. Sierra - martes, 5 de febrero de 2019
«La nueva forma de consumir poesía rescata algo nuestro»
Saúl Lescún ha demostrado que la poesía está más viva que nunca en el siglo XXI. Asturiano de nacimiento, con poco más que la palabra se ha convertido en una de las figuras claves para entender cómo se viven en esta época los versos

El poetry slam es en pocas palabras un combate poético que ha devuelto a la poesía a los escenarios y a los jóvenes a interesarse por los versos. Es una puesta en valor de la palabra necesaria en un momento en el que ésta parece denostada por unas nuevas tecnologías que lo aceleran todo. Ciudad Real es uno de los escenarios de esta nueva forma de sentir la poesía, y eso ha hecho posible que hasta la ciudad alfonsí se acerquen algunos de los poetas urbanos más considerados del momento. Uno de ellos, Saúl Lescún, visitaba la capital con acierto la pasada semana, para demostrar que los versos, bien afilados, pueden ser tan dañinos o más que un buen gancho, porque noquea de manera sutil, creando conciencia y obligándonos a reflexionar sobre cosas que a veces  no queremos ver. El asturiano es uno de esos nuevos poetas que defienden que los versos no son cosa del pasado, sino de un presente, y además de un presente rebelde, que no se conforma. Esa ha sido su defensa y su crítica, pues sus versos no están exentos de ella, desde que decidió subirse a uno de los escenarios que poetry slam tiene repartidos por la geografía española. Dos veces ganador del Poetry Slam de Oviedo y una del de Avilés, este poeta que ha llegado a la final nacional en dos ocasiones, llegaba a Ciudad Real, una vez más, pues no es un plaza desconocida para él, con muchos versos en la maleta, y otros tantos en su primer libro, Para Gritar.
¿Qué es poesía?
Esta pregunta es siempre título de poema. El mero hecho de intentar definir poesía se vuelve ejercicio de subjetividad poética, y claro, no puede caber aquí lo que ha llenado tantas cavilaciones, páginas y conversaciones a lo largo de la historia. Son tantas las respuestas dadas, tantas las posibles miradas volcadas sobre el concepto, que la discrepancia se nos revela síntoma de inasibilidad, como el tiempo para San Agustín de Hipona y quisiera responderle como él : «Si nadie me lo pregunta lo sé, si tengo que explicarlo no lo sé». Y es que uno alberga posibles e imposibles respuestas. Por eso dije al principio que toda respuesta es poema, pues busca extraer, del pozo oscuro de nuestro abstracto, palabras que definan lo inefable. (Y sin querer ya hice un intento de respuesta. Tengo otras, que diría Groucho.) Tal vez por esa incapacidad de canonización el formato Slam ofrece un marco espacio/ cronológico: tres minutos. Si se sale de ahí, ya es otra cosa. Válganos por ahora.
¿Cómo llegó a este género?
Poesía llegó a mí. No es cuestión de elección. Es algo que me ocurre. Forma parte de mi forma de percibir el mundo. La experiencia vital es en sí poética para mi. Poesía por doquier, cómo decir; imaginen una nube de mariposas de múltiples formas y colores envolviéndolo todo. Luego está la red de las palabras, el intento de atraparla y exportarnos a otros, es decir, la poesía propiamente , la dicha, la escrita. La que damos. Pero poesía está por todos lados. Uno puede ser poeta y no escribir, o quemar lo escrito, o no compartirlo. Uno puede percibir poesía, ser atravesado por el poema y no dejar rastro de él en lo físico. Pero le ocurre.
Las normas del Slam son sencillas: poetas, 3 minutos, textos propios, sin más adornos que la voz y el cuerpo del poeta. ¿No es eso teatro?
El primer poema nunca fue escrito. La poesía nació hablada, para ser oída. No será hasta el Renacimiento que, lentamente, vaya mutando hacia una poesía leída silenciosamente. Muchos son los factores que fueron afectando al modo de consumo poético, quedando relegada su función sonora, inmediata, rítmica, armónica, melódica... la rima como mnemotéctnica. En fin, el concepto clásico de poesía, nacida para lo oral, que sigue empapando la producción poética de consumo privado; privado en el sentido más estricto del término, el del lector que degusta, solitariamente, el poema. Las nuevas tendencias de un consumo poético en comunidad vienen a rescatar algo muy nuestro: decirnos a otros, oirnos, vernos, estar juntos cuando nos comunicamos. Me parece una reacción natural y más en estos tiempos de virtualidad en las relaciones. En estos espacios se disfruta de un contacto directo con múltiples poéticas y formas de compartirla, desde la más medida coreografía gestual, a la lectura más sentida, sincera, emocional y por tanto alejada de teatralidad, pues conecta directamente con la emoción primera que dio origen al poema, que se vuelve una suerte de medium entre la verdad original y el momento de compartirlo. Slam intenta potenciar eso. Al final uno es cada uno en este teatrum mundi, si se me permite la antigua metáfora, y cuando lee o representa un poema propio , se representa a sí mismo, tal vez, de la forma más verdadera posible, menos teatral que nunca.
¿A qué se dedica Saúl Lescún cuando no recita, cuando no crea poesía?
Desde el verano toda mi vida gira en torno a la poesía. Vivo por y para ella e intento poder usar también el artículo ‘de’. Llevo meses girando de un lugar a otro con mi espectáculo poético y mi libro, ambos llamados Para gritar. Sentí que era lo que debía hacer y me eché al camino. Así que cuando no recito o escribo, viajo de un sitio a otro buscando dónde poder hacerlo. También coorganizo el Poetry Slam de Oviedo y eso me lleva cada poco de vuelta a mi tierra, Asturias.
¿Qué otras pasiones tiene?
En otro tiempo diría que siempre me he visto inclinado por los estudios humanísticos, no en vano soy graduado en Historia. Ahora intento que el presente sea mi pasión. Vivir el ahora y disfrutar de la diversidad de entendimientos que ofrece la realidad. Estar, es bastante, a ser posible cerca de la naturaleza.
¿Es la primera vez que visita Ciudad Real?
Será la tercera vez que visito esta ciudad, y poesía siempre es el motivo. La primera fue en la final nacional de Poetry SLAM que se organizó en Ciudad Real. La segunda en noviembre del pasado año como poeta participante en el Festival Voz que hable organizado por la Asociación Cultural Apazlabrando.Siempre agradecido y feliz de volver.

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