Un tesoro en torno al agua

Redacción
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En plena batalla por convertirse en el Mejor Rincón de 2014, La Motilla del Azuer se ha convertido este verano en uno de los principales atractivos turísticos de Ciudad Real, en alianza con Las Tablas de Daimiel

Este pozo es el más antiguo de la Península Ibérica - Foto: Pablo Lorente

El turismo de Daimiel sigue abrazado a la realidad del agua. Hasta no hace mucho, y mientras las tareas de rehabilitación preparaban a La Motilla del Azuer para su salto al mapa del patrimonio provincial, regional y nacional, la localidad mimaba hasta el extremo un tesoro natural que supone un polo atrayente de turistas:el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel. Ese vivero de visitantes, que en lo que va de año ha atraído a 88.000 personas, se ha visto reforzado en las últimas semanas con la apertura de un yacimiento arqueológico singular, una fortificación que contiene el pozo más profundo y antiguo de la Península Ibérica, de doce metros de profundidad y que muestra a todo aquel que se adentra en el laberinto de La Motilla aquello que sus habitantes se afanaban por guardar:el agua.

La Motilla del Azuer es uno de los espacios de los que Daimiel presume con orgullo. La galería, que data de la Edad de Bronce, está en plena lucha para convertirse en el Mejor Rincón de 2014 de la Guía Repsol, y tiene por delante, en la batalla de cuartos de final, al Puente de Alcántara. El Ayuntamiento ha echado el resto para aupar a su joya al mayor escalafón del panorama nacional, un esfuerzo en consonancia con las tareas que se han realizado para la recuperación de un espacio por el que han pasado ya, desde su apertura, cerca de 2.500 personas, la mayoría de ellas de Daimiel, han recorrido los once kilómetros que separan esta fortificación de su localidad para conocer de primera mano uno de los testimonios más cercanos de lo que fue la vida hace 4.000 años.

El presente más reciente de La Motilla del Azuer se remonta a 1973, año en el que arqueólogos de la Universidad de Granada empezaron con la excavación en el entorno daimieleño. De las más de 20 motillas que se conocen en la actualidad, La Motilla del Azuer es la única en la que se ha excavado. El asiento fortificado se remonta a la Edad de Bronce, y contiene todos los elementos característicos de un entorno como ése, compuesto por un núcleo central formado por una torre y varios recintos amurallados con un sistema de circulación interna a través de pasillos que le da un aspecto laberíntico al monumento. Ese sistema de pasillos le da el aspecto de fortificación y laberinto que posee en la actualidad, una idea del celo con el que sus pobladores guardaban de los intrusos su bien más preciado.

La Motilla regía la vida de los habitantes de la época. Alrededor de ella se construyeron grupos de casas de piedra en los que vivían no más de cien personas, habitantes que sabían de la importancia de la fortificación para tratar de defenderse de la sequía que asolaba esta zona de la península. Su economía se basaba en la agricultura y, en especial, el cultivo de cereales. Las principales especies cultivadas eran el trigo común y, en menor medida, la cebada y la escanda. Estos cultivos se complementaban con hortalizas y leguminosas. La cría de animales, sobre todo ovejas y cabras, supuso también una base importante en la economía de esta población.

Polo turístico.

El paseo por el entorno de La Motilla del Azuer ayuda al visitante a sumergirse en la época, y a entender la importancia que el laberinto de piedra tenía para sus moradores. Antes de acercarse al polvo que se levanta en torno al yacimiento existe una parada obligada en el Museo Comarcal. La entrada a La Motilla del Azuer también engloba una visita a los paneles explicativos e ilustraciones que allí hablan del yacimiento, para que todo aquel que se acerque al entorno de la Edad de Bronce pueda hacerlo con la conciencia de lo que fue.

Además del Museo Comarcal de Daimiel, cerca de La Motilla se encuentra un Centro de Visitantes que amplía la información ofrecida en primer término a los pies del yacimiento, para que ningún turista o visitante se pierda el pozo de agua más profundo y antiguo de la Península Ibérica, con 12 metros. El realismo se acentúa con la visión del agua allí resguardada, en medio de un laberinto de piedra pro el que hay que transitar para asomarse a la boca que tanto querían defender en la antigüedad.

La Motilla acentúa el idilio con el agua que tiene Daimiel. El yacimiento supone un ejercicio de memoria que subraya la importancia de este bien para el pasado de los habitantes que moraban en el entorno daimieleño, y también para el presente. La Motilla del Azuer y Las Tablas de Daimiel se complementan para colocar a la localidad en el mapa que todo turista debe trazar durante su paseo por Castilla-La Mancha. Yen agosto, si el esfuerzo de Daimiel logra cristalizar, quizá se encuentre en la cumbre de la guía más completa de España.