Con su pase a las semifinales de la Eurocopa el pasado jueves, el astro Cristiano Ronaldo y la selección de Portugal le devolvieron a los 10,5 millones de lusos gran parte del orgullo nacional destruido por la crisis económica y de la deuda.
La prensa del país vecino no ha parado en estas horas de dedicar sus portadas al logro conseguido por el equipo en el torneo continental. «¡Poderosos!», titulaba en primera plana, en letras gigantescas, el diario Jornal de Noticias. «Somos imparables», festejaba a su vez el periódico deportivo A Bola.
Mientras decenas de miles de personas se lanzaron a las calles en todos los rincones del país para celebrar la victoria ante la República Checa, políticos y artistas se vanagloriaban con pecho inflado.
Eusebio, el gran ídolo del balompié portugués, contó que, tras el pitido final, abrazó a Luis Figo en las tribunas. «Y ahí mismo me puse a llorar», admitió a sus 70 años de edad, que no le hicieron perder nada de su entusiasmo juvenil por el esférico.
Entretanto, el presidente del país más pobre de Europa occidental, Anibal Cavaco Silva, felicitó a los héroes del balón señalando que el triunfo había mostrado que «los portugueses se superan en los momentos difíciles». Agregó que los futbolistas mejoraban la imagen internacional de la nación y llenaban de orgullo a sus compatriotas.
«Ahora en semifinales quiero ganarle a España», subrayó el conocido político conservador Manuel Monteiro.
Por su parte, Luis Braga, presidente de la afamada fundación cultural Serralves, de Oporto, fue más lejos: «Que venga la campeona del mundo. Nosotros no le tenemos miedo a nadie».
En vista de las exhibiciones de lujo ante Holanda y República Checa, en el país vecino sueñan cada vez más con la conquista del primer gran título internacional.
Eusebio no es la excepción. El hombre que llevó a Portugal al tercer lugar del Mundial de 1966, la ‘pantera negra’, cree que la ‘seleccão’ está cerca de la gloria. «Faltan sólo dos partidos hasta el título, estamos llegando. Soy feliz», aseguró el exfutbolista.
Incluso en la propia concentración del cuadro luso se palpa el optimismo y el buen ambiente tras los triunfos cosechados en los dos últimos encuentros.
Así, Ricardo Costa, defensa del equipo, se mostró confiado ante las posibilidades lusas de cara al tramo decisivo del torneo, manifestando que ahora son «un equipo diferente», y que incluso podrían «batir a Alemania» en una hipotético encuentro por el título ante el combinado germano.
También tuvo palabras para España, posible rival de su selección en semifinales, reconociendo que es un equipo «muy poderoso». Respecto a Francia apuntó que tienen un conjunto «muy joven pero talentoso». «Realizan un fútbol directo, rápido», subrayó.