En tratamiento de diálisis, Jordi Rosell de 32 de años, enfermo renal desde la adolescencia, bien sabe lo que es estar a la espera de un trasplante que le libre de la dichosa máquina. Así llegó Vida x Vida, el cortometraje del que es guionista y que el próximo 6 de junio se estrenará en el Teatro Municipal Quijano (20.00 horas) con el único objetivo de despertar conciencias sobre la donación de órganos, «una cuestión de íntima solidaridad», como queda de manifiesto en un proyecto audiovisual que los medios de comunicación ya hemos tenido la fortuna de ver.
La idea de hacer algo más rondaba por la cabeza de Rosell pero, según confiesa, «hasta que no lo tuve hecho, no comenté nada». «Cuando leí el guión se me pusieron los pelos de punta», asegura Pablo León, presidente de Alcer de Ciudad Real. Entonces, dio comienzo una intensa y fructífera labor para buscar apoyos. «El Hospital General nos cedió una planta para el rodaje (a principios de julio) y personal médico, que vino a enseñarnos como se hacía una reanimación cardiopulmonar, acabó de extra», precisó ayer Rosell. Y es que, desde el primer momento, ha triunfado la buena disposición de la gente.
Abrir el debate. Bajo la dirección de Miguel Ángel Carrión y de la mano de MacroProducciones, la historia -que se entrecruza con otra trama- se centra en Mar (Almudena León), una enferma terminal que se enfrenta a una posibilidad que ha de sopesar al tiempo que siente que se deja cosas por hacer. Y el objetivo no es otro que abrir el debate en asociaciones, universidades, barrios, institutos... sobre un tema que, con la muerte como telón de fondo, se revela tabú. Pero conversar sobre él es necesario para incidir en la disminución de las negativas familiares.
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