Reza la esquela anual que a eso de las 13.00 horas en la plaza Mayor, como corresponde a una grande, comenzará el velatorio a la difunta doña Sardina Raspa Escamilla. Como es habitual en una doña de sus características, su cuerpo recorrerá algunas de las calles de la población, las del centro para ser exactos. Un pasacalles que terminará a los pies del Ayuntamiento, donde los dolientes tendrán tiempo de despedir a la difunta con una sardinada, por aquello de que 'las penas con pan son menos'.
Hasta aquí, lo de doña Sardina no deja de ser lo mismo que todos los años, sin embargo la realidad es otra, ya que en esta ocasión, la sardina es todavía más cercana a los ciudadrealeños y por tanto más dolida, entre otras cosas porque será el resultado de la imaginación y la colaboración de los ciudadanos de esta villa, tal como pidió en su día la concejala de Festejos de Ciudad Real, Frasi López, ante una crisis que amenazaba con cerrar las puertas a Don Carnal y toda su estirpe. «La falta de dinero no podía dejarnos sin Carnaval cuando hubo años en los que esa falta de dinero no fue capaz de sacar la fiesta de la calle».
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