El aula de actividades infantiles de la Biblioteca Pública se llenó ayer de una treintena de niños dispuestos a dibujar, cortar, pegar y colorear para disponer de caretas que les dotasen de las facciones de un león, de un conejo o simplemente de unas enormes gafas-antifaz que ocultasen la mitad de su rostro.
El frenesí de actividad tenía su origen en el taller de construcción de máscaras que se desarrolla en paralelo a la celebración del Carnaval y durante los días en que los escolares ciudadrealeños gozan de un paréntesis en el periodo lectivo.
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