«Habrá 35 Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro». Con esta afirmación Natalia Menéndez, directora de la muestra desde 2010, desmiente que la cita con el teatro barroco «corra peligro» por estar en suspensión de pagos, como afirmaron el pasado martes los portavoces socialistas de Almagro y Bolaños, Daniel Reina y Eduardo del Valle. Según Menéndez, el único problema al que ha tenido que hacer frente el Festival es a «un retraso en los pagos» que espera empiece a subsanarse en los próximos días. El compromiso del consejero de Educación y Cultura, Marcial Marín, de pagar «inminentemente» la deuda que la Junta tiene con la Fundación, correspondiente a 2011, facilitará ese pago que ha puesto en entredicho, por unas horas, la viabilidad de la muestra teatral.
Según los datos aportados por De Lara en rueda de prensa, la deuda de la Junta correspondiente a 2011, es de 380.000 euros, a los que habría que sumar los 100.000 euros que debería haber recibido el festival a través del Instituto del Quijote, ahora extinto.
Menéndez no entra en detalles económicos, no confirma, ni desmiente las cifras, pero sí afirma que el atraso en los pagos a trabajadores y proveedores es de un mes, mes y medio, remitiéndose a las declaraciones realizadas por Luis Maldonado, alcalde de Almagro. Unos atrasos, explica, que «no han interferido» en el trabajo de su equipo que sigue el ritmo habitual para estas fechas, que no es otro que la elección de los montajes que formarán parte de la programación que levantará el telón en julio. «Es cierto que hay pagos retrasados pero eso no quita que estemos trabajando al máximo», afirma la directora que, lejos de hacer un drama de todo lo sucedido, afirma que «esta no es la primera vez que en el marco del Festival barroco hay retrasos», aunque reconoce que sí es la primera vez que se hacen públicos. «Es una lástima que por cuestiones partidistas se establezca una especie de batalla en torno al Festival», apunta Menéndez, para quien esta muestra solo debería ser una invitación a hablar de cultura.
Dicho esto, Menéndez afirma que lo sucedido ha venido a confirmar que «el Festival más importante de teatro barroco del mundo cuenta con el apoyo de las instituciones». Pero también es verdad que eso no es suficiente para una muestra que intenta sobrevivir con un 40% menos del presupuesto y con un plan de amortización para pagar la deuda generada años atrás, y que requiere del patrocinio privado para subsistir, batalla en la que se encuentra embarcado el equipo de la Fundación que ella comanda y para el que se ha convertido en una prioridad concienciar a las empresas de la provincia, de la comarca y de España, de que «la cultura es un motor económico a tener en cuenta». Según Menéndez, «con este pequeño susto deberíamos ser más conscientes del compromiso real que merece el Festival» no solo por los daños turísticos que su desaparición podría ocasionar, y que son los que se han puesto sobre la mesa, «sino también por los profesionales que hacen posible la muestra, las compañías de teatro, los técnicos y los creadores, entre otros muchos».
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