La procesión de los niños en honor de San Blas se vio ayer reducida al mínimo a causa del frío. Si otros años el recorrido del santo protector de la infancia y de las gargantas hizo salir a la calle a varios cientos de personas, hasta el extremo de que cuando la cabeza regresaba al punto de partida, ayer los acompañantes de la imagen obra de Rausell y Llorens sólo cubrían la rampa de salida de la iglesia de San Pedro.
Ya la concurrencia de fieles ante la imagen minutos antes de comenzar la marcha anunciaba una versión reducida de las imágenes de otros años, pero si en el interior del templo la afluencia fue escasa, en el exterior, donde otros años no es posible dar un paso sin empujar a otra persona, todo el mundo tenía espacio suficiente.
No sólo se redujo el número de personas que asistieron a la procesión, sino que esta disminución se notó sobre todo en el segmento infantil. Ayer se veían muchos más adultos acompañando al santo.