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Festival de Almagro

Una escuela con dos maestras de la inocencia y la picardía

Manoli Lillo - lunes, 11 de julio de 2011
María Adánez y Cristina Marcos se meten en la piel de Fanchon y de Susanne para transmitir la ignorancia del placer sexual de una mujer de la época y las lecciones de experta de la otra

María Adánez y Cristina Marcos, metidas en la piel de la Fanchon la primera y de Susanne la segunda, demostraron ser maestras en el arte de plasmar la inocencia de la mujer, la una, y de la picardía de la sexualidad, la otra. Lo hicieron sobre el escenario del Teatro Municipal de Almagro en la noche del sábado a través de la representación de La escuela de la desobediencia.

El diálogo que fueron hilando ambas primas ubicó al público ante la ignorancia de una joven de la época (siglo XVI) acerca de las bondades de lo carnal y la experiencia de su parienta, de mayor edad, dispuesta a instruirla para que aprendiera a desaprender y empezara a aprender por sí misma con el fin de tomar una decisión sobre su futuro ante la posibilidad de que la llevaran como novicia a un convento.

Con esta escuela «portátil, clandestina y ambulante» ambas actrices se mostraron en solitario ante los espectadores como una gran ingenua, una, y como una gran educadora en la sexualidad, la otra, dejando sobre las tablas una buena interpretación que situó al público ante aquellas verdaderas mujeres de la época en la que el desconocimiento del placer del sexo y el margen de elección sobre el rumbo de sus vidas era bien estrecho y en la que ya entonces se apuntaba al futuro con la esperanza de una mayor independencia femenina. No obstante, el desarrollo de la obra a través de la labor instructora de Susanne hacia su prima llevó a una "transformación" de la alumna a través de una función elegante y respetuosa con un tema de entonces, pero también de ahora.

El humor y las risas tampoco faltaron en respuesta a la inocencia y la tarea didáctica pormenorizada de Fanchon y Susanne, como tampoco faltaron momentos para dejar boquiabiertos al público, como la actuación en solitario de una Fanchon en la bañera que narra el grandioso momento en el que pasaba de la teoría a la práctica.

La música en directo, los sutiles y estudiados cambios de iluminación o un vestuario acorde con un diálogo de tiempos pasados hicieron de la representación un éxito que recabó durante minutos los aplausos del público asistente al Teatro Municipal de la localidad encajera.

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